Un psicólogo citó un estudio con más de un millón de estudiantes y dijo que la diferencia de edad dentro del aula puede inflar diagnósticos de TDAH.
El psicólogo Rafa Guerrero afirmó que los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidades de ser diagnosticados con TDAH que los nacidos en enero, una diferencia que atribuyó a la madurez dentro del aula y no necesariamente al trastorno.
Según explicó, alcanzar un diagnóstico de TDAH no es sencillo porque no existe una prueba única que lo confirme y la observación sigue siendo clave. También recordó que el trastorno suele aparecer en la infancia y puede persistir en la edad adulta.
Una diferencia de edad que puede pesar en el aula
Guerrero citó un estudio de la Universidad de Columbia Británica que siguió el desarrollo de más de un millón de estudiantes. La comparación, dijo, se dio entre niños que comparten curso pese a tener hasta once meses de diferencia.
“Los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidades de ser diagnosticados con TDAH que aquellos niños nacidos en enero”, advirtió. Añadió que, en algunos casos, ese diagnóstico podría no ser el adecuado porque la única diferencia entre ambos grupos es el tiempo de vida acumulado.
En su explicación, el psicólogo señaló que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo y que la corteza prefrontal es una de las últimas zonas del cerebro en madurar. Por eso, comparó a un niño de diciembre con uno de enero como si se midieran dos madureces distintas bajo las mismas exigencias escolares.
Qué síntomas mencionó Guerrero
El psicólogo insistió en que “los síntomas nunca son la raíz” y subrayó que no existe una prueba específica para diagnosticar TDAH: no hay test, analítica ni neuroimagen que lo determine por sí sola.
Entre los síntomas más habituales mencionó la impulsividad, la inatención y la hiperactividad. También describió conductas como perder cosas con frecuencia, moverse constantemente, hablar demasiado, cometer errores por descuido, soñar despierto con frecuencia o tener problemas para esperar turno.
Sobre las consecuencias, señaló que estos rasgos pueden derivar en baja autoestima, dificultades familiares y sociales, y bajo rendimiento escolar. En ese contexto, recordó que el diagnóstico correcto importa más que el diagnóstico en sí.
El estudio citado
Guerrero vinculó su explicación con el trabajo publicado en Atención Primaria, titulado “Análisis del déficit de atención en el TDAH en la población escolar”.
El texto citado en la pieza original no precisa más detalles sobre el método del estudio ni sobre los criterios clínicos usados para establecer los diagnósticos mencionados.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.