Mel Robbins plantea que, en la vida adulta, la relación con los padres pasa por aceptar que no siempre cambiarán como uno espera. Su enfoque se centra en ajustar la mirada y responder de otra manera dentro del vínculo.
Aceptar sin asumir que todo va a cambiar
La especialista sostiene que es un error vivir pendiente de que los padres algún día sean distintos. A su juicio, muchas personas se vuelven más rígidas con la edad y arrastran dinámicas que llevan años sin modificarse.
“Las personas y tus padres, son como son, y tienes que aprender a amarlos por quienes son, no por quienes deseas que sean”, dice en un vídeo en redes sociales. También afirma que sus problemas de pareja o familiares “probablemente llevan ahí toda la vida y no van a cambiar”.
Lo que sí depende de cada uno
Robbins insiste en que aceptar una realidad no equivale a estar de acuerdo con ella. Su propuesta es concentrarse en lo que sí puede cambiar: la propia manera de relacionarse, las expectativas, los límites y las conversaciones que se eligen.


