Tras el doble sismo de junio en Venezuela, médicos de emergencia relatan el agotamiento físico y emocional al atender a niños con lesiones graves, mientras enfrentan falta de insumos y secuelas como amputaciones y daño renal.

Claves

  • Dos semanas después de los sismos se reportaron 3.811 muertos y 16.740 heridos.
  • Tras el 27 de junio, la falta de catéteres obligó a depender de donaciones.

3.811 número de fallecidos reportados dos semanas después del doble sismo

Impacto en la atención pediátrica de emergencia

Médicos relatan el dolor de atender a niños tras el doble sismo

Doctor X trató a decenas de niños aplastados por los escombros durante seis días seguidos.

Los primeros casos gritaban y lloraban; luego aparecieron inconscientes, sin identificación ni familiares.

El doctor X explica que el traslado en condiciones caóticas dificulta la atención y que muchos pacientes terminan falleciendo o con amputaciones o daño renal.

A sus 62 años y con 34 años de experiencia, dice que nunca había visto tanto caos, incluso comparándolo con El Caracazo, el deslave de Vargas y la pandemia.

«A veces siento que ya no quiero ser pediatra. La mirada de esos niños se queda con uno para siempre», afirma mientras se quita la cámara en una videollamada para llorar.

Cada niño que le llega le recuerda a sus nietos o hijos pequeños; le cuesta decir la verdad sobre la muerte de sus padres.

Médicos relatan el dolor de atender a niños tras el doble sismo

Respuesta institucional y desafíos logísticos

El doctor R, internista en otro hospital de Caracas, lamenta las secuelas psicológicas en ancianos que quedaron solos y presentan amnesia del evento.

Ha trabajado más allá de su horario, incluso en días libres, diciendo que no puede estar tranquilo por el impacto mental y físico.

El laboratorio del hospital donde trabaja no estuvo operativo las primeras 48 horas tras los sismos, impidiendo pruebas rápidas para identificar sustancias tóxicas en pacientes con síndrome de aplastamiento.

Las muestras tenían que enviarse fuera, retrasando resultados de 45 minutos a aproximadamente dos horas, lo que afecta la supervivencia.

Médicos relatan el dolor de atender a niños tras el doble sismo

Cuando se detectaba sangre contaminada, se necesitaba diálisis, pero faltaban catéteres; una donación recibida el 27 de junio se usó ese mismo día y después se dependió totalmente de donaciones.

Pacientes y familiares se alimentaron gracias a donativos de organizaciones locales y voluntarios que preparaban comida en sus casas.

Como decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el doctor Mario Patiño lideró la movilización de voluntarios y recursos desde la noche del 24 de junio para crear centros de acopio y dotar a hospitales de insumos necesarios.

Entre las donaciones llegaron ventiladores, un tomógrafo y un resonador donados a hospitales públicos.

Estudiantes de la Escuela de Computación de la UCV desarrollaron una aplicación para gestionar insumos y desplegaron una sala situacional para adaptar los esfuerzos a las necesidades cambiantes.

Patiño advierte que, tras la fase inicial, el riesgo ahora es la propagación de infecciones en albergues por hacinamiento, agua potable y manejo de excretas, y que se trabaja en crear alternativas frente a enfermedades infecciosas.