El característico color rosa y el sobrenombre de cocaína rosa pueden provocar una idea equivocada sobre lo que realmente se está consumiendo. El tusi o tusibí no tiene una composición fija e incluso puede no contener cocaína. Bajo este nombre se comercializan mezclas en las que suelen aparecer sustancias como la ketamina y el MDMA, una circunstancia que hace que sus efectos y riesgos resulten difíciles de prever.

Ernesto Tarragón, psicólogo, director académico e investigador en neurociencia de las conductas adictivas de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), señala que uno de los principales problemas reside precisamente en desconocer qué se está tomando. El tusi es engañoso porque no es cocaína, ya que se trata de un polvo compuesto principalmente por ketamina y MDMA, aunque algunos análisis también han detectado cafeína y cantidades mínimas de cocaína.

Los datos oficiales del Ministerio de Sanidad de España sitúan en un 0,7% la prevalencia de personas de entre 18 y 65 años que aseguran haber probado alguna vez la denominada cocaína rosa. El policonsumo no constituye un fenómeno nuevo, pero la diferencia actual radica en que determinadas sustancias se comercializan ya mezcladas impulsadas por factores como el precio y los vacíos legales que dificultan su fiscalización.

La imprevisibilidad del policonsumo

Otro peligro aparece cuando estas sustancias se utilizan con la intención de compensar los efectos de otras drogas. El desconocimiento de la verdadera composición puede agravar el problema de forma sustancial. Si una persona consume cocaína rosa creyendo que va a contrarrestar los efectos sedantes del alcohol, la combinación puede generar una reacción orgánica inesperada.

La combinación de distintas sustancias puede hacer que una intoxicación resulte especialmente imprevisible al interactuar de maneras difíciles de anticipar. El resultado puede ir desde el enmascaramiento de determinados efectos tóxicos hasta una potenciación de la toxicidad, siendo especialmente preocupante combinar estas sustancias con depresores del sistema nervioso como el alcohol, las benzodiazepinas o el gamma-hidroxibutirato.

Efectos a largo plazo y señales de alerta

En cuanto a los posibles efectos de consumir tusi de manera continuada, los expertos señalan que actualmente no existe una literatura específica sobre la adicción al tusi. Esto no significa que un consumo repetido de las sustancias que puede contener esté exento de riesgos, ya que el uso prolongado puede provocar neuroadaptaciones a largo plazo y asociarse con problemas conductuales, afectivos o sociales.

Existen señales que pueden indicar que la relación con una sustancia está empezando a convertirse en un problema, como cuando no disponer de ella genera malestar o cuando su consumo deja de proporcionar el placer inicial y comienza a utilizarse fundamentalmente para aliviar la ansiedad. En esos casos, los especialistas recomiendan recurrir a profesionales y recursos especializados.