La noticia del diagnóstico de cáncer de pulmón y la posterior intervención quirúrgica del papa León XIV ha generado conmoción y muestras de solidaridad entre los fieles católicos de Chicago, su ciudad natal, donde la comunidad se ha congregado en oración por su pronta recuperación.
Reacciones y fervor en la Catedral del Santo Nombre
En la Catedral del Santo Nombre, los asistentes a las misas expresaron su profunda preocupación por la salud del pontífice, de 71 años, y manifestaron su confianza en que pueda superar la enfermedad. Gail Spreen, una de las feligreses presentes, aseguró que la noticia le causó un fuerte impacto personal, en especial por haber vivido de cerca la pérdida de su esposo a causa del cáncer.
Por su parte, el sacerdote Louis Cameli señaló que la situación ha llevado a muchos creyentes a reafirmar su fe y acudir a la oración. Aunque reconoció que existe un sentimiento de tristeza y preocupación en la comunidad, destacó que los fieles han encontrado en este momento una oportunidad para encomendarse a Dios.
Vínculos con Estados Unidos y evolución médica
Robert Francis Prevost, nombre de nacimiento del pontífice, se convirtió en mayo pasado en el primer papa nacido en Estados Unidos. Mantiene estrechos vínculos con Chicago, la ciudad donde nació en 1955, y es conocido públicamente por su afición al equipo de béisbol White Sox.
El papa fue intervenido quirúrgicamente cuando los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho tras confirmarse que padece un adenocarcinoma pulmonar, el tipo más frecuente de cáncer de pulmón. La atención médica se centra ahora en los resultados de la biopsia, los cuales permitirán determinar si la enfermedad se ha extendido.
Un día después de la operación, el Vaticano informó que León XIV ya se había levantado de la cama, caminaba y comía con normalidad. Las pruebas posoperatorias mostraron una evolución clínica favorable, de acuerdo con la información médica difundida.
Asimismo, ha llamado la atención la franqueza con la que el pontífice ha hablado sobre su estado de salud, marcando un contraste con la tradicional reserva del Vaticano en torno a las condiciones médicas de los papas. Mientras se aguardan los nuevos resultados clínicos, los fieles de Chicago y de otras partes del mundo mantienen sus oraciones por su recuperación.



