No es algo nuevo mencionar que la industria de la belleza mueve millones de dólares. Por ejemplo, según un análisis de Market Data México, el negocio de Salones y clínicas de belleza y peluquería se genera en Estado de México, con MXN $4,700 millones en ingresos anuales estimados.
Estos centros de estética ofrecen servicios, tales como tratamientos faciales y corporales, limpiezas faciales, depilaciones, corte de pelo, pedicura y manicura. Sin embargo, el último mencionado ya es una industria que está ganando más seguidores.
El cuidado cosmético reservado en la fiebre de los salones de uñas es impresionante. Según el portal de informes de consumo Statista, solo en Estados Unidos, los , mientras que la industria global del esmalte puede facturar 14.000 millones de aquí a 2024, de acuerdo con la consultora Grand View Research.
Y es que, las uñas pueden tener una infinita gama de variantes estéticas. Según Luciana Monzon, portavoz de , existen distintos tipos de uñas artificiales. “Además de una manicura básica existen más opciones para elegir. Podemos encontrar uñas acrílicas, uñas de gel y uñas shellac. Las uñas acrílicas y las uñas de gel son uñas falsas que se colocan sobre las naturales. Ambos tipos se preparan para extender la uña. En cambio, las shellac son una mezcla de gel y esmalte de uñas, que no permiten extender la uña”.
En cada tipo de uñas se utilizan diferentes ingredientes y técnicas. Sin embargo, como todo producto, tienen algunas ventajas y desventajas. Entre las ventajas, no tienen que esperar a que crezcan las naturales, evitar que se rompan, pueden darles el largo deseado y decorarlas como quieran. Las uñas artificiales pueden quedar muy bonitas y resaltar la belleza de las manos.