El linfedema es una inflamación de los tejidos causada por la acumulación de linfa. No tiene cura, pero sí tratamiento, y ese manejo constante puede mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.

Pese a no ser una enfermedad rara, sigue siendo muy desconocida. Casi un millón de españoles viven con linfedema, una afección crónica sin cura que se origina por una acumulación de líquido y proteínas en el tejido entre las células, asociada a un fallo o daño del sistema linfático.

Qué ocurre en el sistema linfático

El sistema linfático es una amplia red de drenaje que ayuda a mantener el equilibrio de los líquidos corporales y defiende al cuerpo de las infecciones. Sus vasos transportan la linfa, que contiene linfocitos, por todo el organismo.

Cuando ese sistema sufre un daño, pierde capacidad para absorber y transportar la carga linfática que produce el cuerpo en condiciones normales. Ese proceso, conocido como insuficiencia mecánica del sistema linfático, provoca hinchazón por acumulación de líquido en los tejidos blandos, sobre todo en brazos y piernas.

Tratamiento y costos para los pacientes

La valoración, el tratamiento y el seguimiento suelen hacerse en servicios de rehabilitación, con participación del médico rehabilitador, el fisioterapeuta y otros profesionales. El abordaje tiene dos fases: una intensiva, orientada a reducir el volumen de la zona afectada, y otra de mantenimiento, destinada a conservar el resultado conseguido.

En ese proceso se usan prendas de compresión para disminuir la inflamación, masajes específicos como el drenaje linfático manual y ejercicios suaves que favorecen la circulación. También es importante cuidar la piel para evitar infecciones, porque cualquier pequeño daño puede complicar el edema.

La fisioterapia es una pieza clave e incluye masajes de drenaje linfático, ejercicios para mejorar la circulación y, en algunos casos, vendajes. Además, nutrición, deporte y descanso forman parte del autocuidado que necesitan los pacientes.

Esa falta de cobertura convierte el linfedema en una carga económica importante para los pacientes, que además enfrentan una enfermedad crónica sin cura. Por eso reclaman más apoyo del sistema sanitario, con acceso gratuito o subvencionado a tratamientos esenciales.