La incidencia global de anorexia nerviosa y bulimia nerviosa aumentó 71 % entre 1990 y 2023, según un nuevo informe. Médicos advierten que los fármacos GLP-1 para perder peso podrían agravar los trastornos de la conducta alimentaria.
Los médicos observan un posible agravamiento
Los GLP-1 son descritos como uno de los mayores avances biotecnológicos de la última década. Sin embargo, para algunos médicos también pueden constituir un desencadenante potencial de trastornos alimentarios.
El informe citado registra el incremento de la incidencia de anorexia nerviosa y bulimia nerviosa en el período de 1990 a 2023. La alerta sobre los fármacos se refiere a cómo podrían empeorar un problema que ya va en aumento.

La información disponible no precisa qué medicamentos se estudiaron ni ofrece detalles sobre la metodología del informe. Por ello, la cifra describe la variación reportada, pero no permite establecer por sí sola una relación causal entre los GLP-1 y el aumento de los trastornos.
La preocupación se centra en los tratamientos para perder peso
Los médicos citados señalan que ya están viendo casos en los que los GLP-1 agravan el problema. La advertencia no presenta cifras sobre cuántas personas estarían afectadas ni distingue entre los distintos fármacos de ese grupo.
El posible efecto de estos tratamientos se suma a una tendencia global que el informe sitúa durante más de tres décadas. La relación entre ambos fenómenos se plantea como una preocupación médica y no como una conclusión demostrada por los datos descritos.




