La esquizofrenia podría estar vinculada con una base genética más amplia y compleja de lo que se pensaba. Un macroestudio internacional identificó 641 genes previamente no descritos asociados con este trastorno mental.
Un análisis de alcance mundial
El trabajo fue impulsado por investigadores del Instituto Lieber para el Desarrollo Cerebral de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, junto con colaboradores de la Universidad de Bari, en Italia, y más de 60 hospitales psiquiátricos de distintos países. Los resultados fueron publicados en Nature Genetics.
De acuerdo con el equipo, la investigación examinó datos genéticos de más de 100.000 personas y muestras de tejido cerebral de cientos de donantes. Con ese material, los científicos buscaron ir más allá de los métodos tradicionales, que suelen enfocarse solo en las variantes cercanas a los genes.
Redes genéticas de largo alcance
El nuevo enfoque se basó en modelos computacionales capaces de captar relaciones reguladoras distantes entre genes, de manera similar a una red que conecta personas que no están una junto a otra. Esa estrategia permitió detectar cientos de genes asociados a la esquizofrenia que habrían pasado inadvertidos con las técnicas habituales.
