La ansiedad social puede empezar en la adolescencia, bloquear la vida universitaria y terminar afectando estudios, vínculos y bienestar emocional. Expertos consultados explican que algunos hábitos cotidianos la refuerzan y que es posible romper ese ciclo con ayuda y práctica.

Claves

  • —El trastorno de ansiedad social puede afectar hasta al 12% de las personas en algún momento de sus vidas.
  • —Una investigación citada lo relaciona con calificaciones más bajas, peores relaciones e aislamiento.
  • —Entre las señales están el silencio, las respuestas breves, evitar mirar a otros y aferrarse al teléfono.
  • —La terapia cognitivo-conductual es considerada el tratamiento de referencia.

Señales que delatan la ansiedad social

Hábitos que agravan la ansiedad social y cómo frenarlos

Mary comenzó a sentir ansiedad en situaciones sociales durante la adolescencia. La situación empeoró hasta provocarle depresión y obligarla a dejar el colegio.

Ya en la universidad, evitaba los grupos, no se unió a clubes ni asociaciones y dice que no hizo ni un solo amigo durante toda la carrera.

Su caso llegó a tal punto que recibió un diagnóstico de trastorno de ansiedad social, una condición que afecta hasta al 12% de las personas en algún momento de sus vidas.

Neil Greening, presidente de la Alianza contra la Ansiedad Social de Reino Unido, señala que muchas personas creen tener un defecto de personalidad y esconden el problema en lugar de reconocerlo como una condición tratable.

Hábitos que agravan la ansiedad social y cómo frenarlos

Entre las señales que pueden indicar ansiedad social menciona guardar silencio, dar respuestas breves, jugar con el teléfono para evitar interactuar, mantenerse siempre cerca de alguien o ceñirse a temas seguros como el trabajo.

Los hábitos que la empeoran y lo que puede ayudar

Greening también advierte que el mayor uso de teléfonos inteligentes y el teletrabajo pueden estar contribuyendo a que la ansiedad social vaya a más, al reducir las interacciones cara a cara.

Mary ha aprendido a manejar mejor esta dificultad tras recibir apoyo del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido mediante terapia cognitivo-conductual, considerada el tratamiento de referencia para este trastorno.

Hábitos que agravan la ansiedad social y cómo frenarlos

El profesor David Clark, psicólogo de la Universidad de Oxford, explica que el primer paso es dejar de centrarse obsesivamente en uno mismo durante la interacción y pasar a observar la conversación, a la otra persona o al entorno.

También propone poner a prueba los miedos con experimentos conductuales, como hacer una pregunta en una reunión o decir algo en un grupo y ver qué ocurre.

Además, recomienda abandonar comportamientos de seguridad, como ensayar cada frase, evitar el contacto visual o permanecer cerca de una sola persona, y no quedarse rumiando después de un evento.

Mary dice que ese proceso es gradual y que la terapia la ayudó mucho. Ahora intenta participar más, se integró a un curso de posgrado en grupos pequeños y también se unió a un grupo de astronomía.