El verano puede alterar las rutinas, pero los pacientes con glaucoma no deben aflojar el control de sus ojos: la presión intraocular debe mantenerse estable para evitar una pérdida irreversible del campo visual.

Especialistas alertan de que interrumpir o relajar el uso de los colirios por sentirse bien, las llamadas “vacaciones terapéuticas”, es un error frecuente en esta época del año.

El tratamiento no se debe interrumpir en vacaciones

Yolanda Iribarne, jefa del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona, advierte que el glaucoma “no entiende de vacaciones” y que el tratamiento debe mantenerse para evitar una pérdida irreversible del campo visual.

La doctora Júlia Boldú, especialista en Oftalmología en el Hospital Universitari Dexeus, explica que el objetivo del tratamiento es mantener una presión intraocular baja y estable también durante el verano, porque cuando se interrumpe la presión vuelve a subir.

Adelantar o retrasar unas horas la aplicación de los colirios no suele tener grandes efectos, pero cambiar el horario de forma marcada puede dejar periodos con menor cobertura terapéutica y favorecer fluctuaciones de la presión.

Lágrimas artificiales y gafas homologadas para el verano

Iribarne recuerda que los colirios usados a largo plazo pueden afectar la superficie ocular y provocar irritación y sequedad. El aire acondicionado, además, reseca el ambiente y puede causar escozor, sensación de arenilla, ojos rojos e incluso visión borrosa.

Por eso recomienda aplicar lágrimas artificiales después del colirio antiglaucomatoso: primero debe ponerse el tratamiento para que haga efecto y, unos cinco minutos después, las lágrimas para mantener la superficie ocular lubricada.

Boldú añade que en verano confluyen otros factores que empeoran el ojo seco, como el calor, el viento, el cloro de las piscinas, el agua del mar o las alergias estacionales. Si el colirio molesta, la solución no es abandonarlo, sino consultar con el oftalmólogo.

Entre las alternativas menciona formulaciones sin conservantes, lágrimas artificiales compatibles con el tratamiento y terapias específicas para el ojo seco.

Cómo conservar los colirios y evitar el calor extremo

La doctora Boldú también aconseja cuidar la conservación de los colirios, porque el calor puede alterar su estabilidad y disminuir su eficacia. El problema no es llevarlos encima, sino exponerlos a temperaturas extremas, como dentro de un coche, en una maleta al sol o en la playa.

Los colirios deben guardarse según el prospecto, en su envase original y protegidos de la luz. Si el viaje implica calor intenso, puede usarse una funda o una bolsa isotérmica para protegerlos de picos de temperatura, pero no para enfriarlos ni para sustituir las condiciones de conservación recomendadas por el fabricante.

La especialista sugiere llevarlos en el equipaje de mano si se viaja en avión y cargar con medicación suficiente, incluso con un envase de reserva para todo el viaje.

Iribarne insiste, por último, en el uso de gafas de sol homologadas, con protección 100% U.V., que reduzcan los deslumbramientos y ofrezcan buen contraste visual. Las lentes polarizadas pueden ser útiles para actividades al aire libre o para conducir.