Compartir hogar con gatos no se asoció con un mayor empeoramiento del asma infantil ni con más crisis respiratorias, de acuerdo con una investigación del Instituto Karolinska de Suecia publicada en Frontiers in Allergy. El análisis, realizado en una cohorte nacional de niños suecos con asma y alergias, halló que quienes convivían con estos animales presentaban niveles similares de gravedad, exacerbaciones, control de la enfermedad y función pulmonar en comparación con los que no vivían con gatos.
Un problema frecuente en la infancia
El asma es una de las enfermedades crónicas más comunes en niños y una de las principales causas de hospitalización pediátrica. La Red Mundial del Asma calcula que su frecuencia global es de 9,1% en niños y de 11% en adolescentes. Las cifras varían según país, región y entorno, pero las mayores proporciones de asma pediátrica, por encima del 20%, se han registrado en las Islas Británicas y en algunas zonas de Oceanía y Oriente Medio.
Entre los factores de riesgo más conocidos para desarrollar esta enfermedad figuran la contaminación atmosférica, el tabaquismo, las infecciones virales durante la infancia, la obesidad y las alergias previas, como el eccema o la rinitis alérgica. Aun así, muchos pacientes señalan de forma anecdótica que la caspa de los animales puede desencadenar ataques de asma, aunque la evidencia clínica y epidemiológica disponible hasta ahora ha sido contradictoria y basada sobre todo en estudios pequeños.
Seguimiento de más de 30.000 menores
En 2023, el equipo encabezado por el doctor Resthie R. Putri inició un seguimiento de 30.277 niños de entre cuatro y 17 años, nacidos entre 2006 y 2020 y diagnosticados con asma o alergia respiratoria. Los investigadores monitorizaron su evolución durante 24 meses, hasta 2024, con información procedente del Registro Nacional de Pacientes de Suecia, el Registro de Medicamentos Recetados y el Registro Nacional de Vías Respiratorias.
