Los docentes en el municipio Caroní del estado Bolívar se preparan para el inicio del periodo escolar 2026-2027 en medio de condiciones de extrema precariedad, marcadas por infraestructuras destruidas y una bonificación oficial de apenas 12,50 bolívares, equivalente a menos de un centavo de dólar. Representantes gremiales se concentraron en la Plaza del Hierro para protestar contra la falta de reparaciones durante las vacaciones y exigir reivindicaciones salariales.

Infraestructuras en ruinas y salarios de indigencia

Aída González, secretaria general del Colegio de Profesores del estado Bolívar, señaló que las instituciones educativas no cuentan con las condiciones mínimas para recibir a los estudiantes, mencionando casos específicos como la escuela Francisco Guédez Colmenares en San Félix, la escuela Alta Vista Sur y diversos planteles del sector Core 8. La dirigente gremial cuestionó la entrega de un bono que «no sirve ni para un caramelo» frente a sueldos que no cubren las necesidades básicas.

Por su parte, Raúl Brito, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, fustigó la política estatal hacia la educación y criticó que el ministro Héctor Rodríguez se encuentra desconectado de la realidad docente. Brito recordó que el reciente pago de un bono vacacional de 65 dólares obligó a los profesores a buscar ingresos alternativos mediante la economía informal para subsistir durante los 45 días de descanso.

Acoso laboral y la situación crítica de los jubilados

Además de la crisis económica, los educadores denunciaron que impera un clima de persecución y acoso laboral en el sistema educativo. Según los gremios, los maestros son intimidados con la suspensión de pagos y despidos si participan en protestas o exigen mejoras salariales, una presión que ha llevado numerosos casos a la Inspectoría del Trabajo.

En la escala más vulnerable de esta crisis se encuentran los profesores jubilados, quienes carecen de beneficios como los bonos de profesionalización y corresponsabilidad. José Ramos, presidente de la Asociación Municipal de Educadores Jubilados de Caroní, calificó la situación del sector pasivo como un estado de exterminio y subsistencia tras décadas de servicio al país.