A raíz del doble terremoto registrado el 24 de junio, el especialista en gestión de riesgo Jacobo Vidarte expuso una serie de pautas para orientar a las comunidades sobre seguridad sísmica, revisión de edificaciones y organización vecinal en el retorno a la normalidad.
El semáforo de habitabilidad
Uno de los puntos centrales fue la evaluación de las estructuras residenciales, una preocupación que ha crecido en el estado Carabobo por el impacto que pueden tener los movimientos telúricos sobre la habitabilidad de los inmuebles. Vidarte explicó de forma sencilla el funcionamiento del llamado semáforo de habitabilidad, una metodología de inspección técnica preliminar aplicada junto con el Colegio de Ingenieros de la entidad y otros organismos gubernamentales.
De acuerdo con ese sistema, los inspectores realizan una valoración inicial y colocan una etiqueta según el estado del edificio. La marca verde indica que la edificación está en plenas condiciones de uso. La amarilla señala que el inmueble puede ser habitado, pero presenta daños puntuales que no comprometen su estructura. En ese caso, ejemplificó con una pared de bloques que debe ser sustituida aunque el resto del edificio no haya sufrido daños estructurales. La roja, en cambio, advierte que la estructura no es habitable, representa un peligro y requiere una revisión más profunda o reparaciones severas.
Uso de ascensores y prevención
Vidarte también insistió en que, durante un sismo, la conducta más segura es no moverse y, una vez que el movimiento termina, no usar el ascensor. Señaló que la opción recomendada es evacuar por las escaleras, debido al riesgo de que el equipo pierda la verticalidad, se trabe y deje personas atrapadas. Sin embargo, aclaró que cuando el edificio recibe etiqueta verde y una empresa certificada revisa los elevadores, no existe una prohibición general para utilizarlos.
