Más de un mes después del doble terremoto que golpeó el estado La Guaira, una torre residencial de 12 pisos fue reducida a escombros mediante una demolición controlada, en la primera operación de este tipo sobre edificios considerados inestables tras los sismos del 24 de junio.

La estructura había sufrido un colapso parcial y presentaba una inclinación peligrosa hacia una zona vial. Antes de la detonación, fue rodeada por equipos de seguridad para reducir riesgos en un área todavía marcada por la emergencia.

Una demolición controlada para bajar el riesgo

El derribo produjo una fuerte explosión que fue escuchada por habitantes cercanos. Yenith Salcedo, una residente de 66 años, contó que recibió una advertencia por un mensaje comunitario y decidió salir de su vivienda ante la posibilidad de nuevos movimientos o detonaciones.

“Sentí horrible cuando escuché la explosión”, dijo. “Agarré mi bolso para poder salir de aquí, hacia la playa, y esperar por si había otra explosión”.

La demolición se ejecutó mientras equipos de rescate y allegados seguían revisando zonas de escombros en busca de personas desaparecidas. El ministro de Transporte, Francisco Garcés, había dicho antes que las estructuras no serían demolidas mientras existieran posibilidades de encontrar víctimas o realizar rescates.

“No se va a demoler ninguna estructura mientras haya víctimas por encontrar o personas por recuperar”, afirmó.

Familias siguen entre campamentos y escombros

Según los balances oficiales, los terremotos del 24 de junio provocaron más de 5.500 fallecidos, cerca de 17.000 heridos y dejaron cientos de construcciones con daños. En La Guaira, la región más afectada, fueron reportados 190 edificios colapsados y otros 856 con afectaciones de distinta gravedad.

En sectores como Caraballeda, donde varios edificios quedaron destruidos, familiares de víctimas permanecen instalados en campamentos improvisados cerca de las zonas de búsqueda. Para muchos, recuperar los cuerpos es un paso necesario para iniciar el duelo.

Juan Sánchez, de 42 años, dijo que logró encontrar el cuerpo de su madre, pero continúa esperando la recuperación del de su sobrino entre los restos de un edificio residencial.

“Estamos enfocados en conseguir a nuestros familiares para darles cristiana sepultura y que descansen en un sitio digno”, explicó.

Una situación similar atraviesa Alejandra Padrón, de 39 años, quien permanece cerca de un edificio donde cree que quedó atrapado su tío. La mujer afirmó que seguirá en el lugar hasta obtener respuestas.

“Él sabe que yo no lo he dejado solo y que no voy a regresar a mi casa sin llevármelo”, expresó.

Especialistas advierten que la espera prolongada para recuperar los cuerpos puede retrasar el proceso de duelo de los familiares. Clara Astorga, presidenta de la Federación de Psicólogos de Venezuela, explicó que la entrega de los restos permite iniciar una etapa de despedida y aceptación.

Equipos humanitarios que trabajan en la zona también brindan apoyo emocional a los afectados. Guy Shrayer, responsable de una misión internacional de asistencia, afirmó que muchas personas siguen atrapadas en el momento traumático porque aún esperan encontrar a sus familiares.

“Estas personas vivieron quizás la tragedia más grande de sus vidas, pero lo que sí podemos hacer es acompañarlos, hablar un poco con ellos e intentar estar presentes”, explicó.

La demolición de edificios inestables marca una nueva fase en la recuperación de La Guaira, aunque para muchas familias el desastre sigue abierto mientras esperan cerrar la búsqueda de sus seres queridos.