Claves

  • El 24 de junio de 2026 a las 6:04 pm se produjo el doblete sísmico que derribó la parte trasera del Bodegón El Litoral.
  • Una semana después el local fue saqueado, llevándose harina, pasta y sardinas.
  • Apenas 15 días del sismo el puesto de empanadas reanudó su actividad y el negocio sigue operando sin ayuda oficial.
Bodegón El Litoral resurge tras el sismo y los saqueos en La Guaira

El sismo y sus consecuencias inmediatas

El propietario Sergio Tovar vivía en el anexo del Bodegón El Litoral cuando, a las 6:04 pm del 24 de junio de 2026, el doblete sísmico sacudió La Guaira. La estructura trasera, que también servía como su vivienda, se derrumbó y las casas vecinas colapsaron. Tras ayudar a un vecino a rescatar a su hijo, Sergio tuvo que abandonar el lugar.

Con la parte trasera destruida, el negocio, como la mayoría de comercios en la zona, tuvo que cesar sus operaciones. La semana siguiente, el local fue objeto de saqueo: los ladrones se llevaron harina de maíz, pasta y sardinas, dejando el interior sin daños estructurales pero sin mercancía.

Bodegón El Litoral resurge tras el sismo y los saqueos en La Guaira

Reconstrucción improvisada y reactivación

Para evitar nuevos actos de vandalismo, Sergio volvió a pernoctar en el local, usando una colchoneta como refugio. La parte frontal del bodegón permaneció intacta, lo que permitió reabrir el establecimiento. El puesto de empanadas, ubicado al lado, fue el primero en ponerse en marcha, operando plenamente a los 15 días del temblor.

Ante la escasa afluencia de clientes por la falta de transporte público en la avenida Atlántida, el negocio diversificó sus servicios: entregas a domicilio realizadas por el propio Sergio y la opción de que clientes solidarios dejen comidas pagas como donación para vecinos afectados.

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Falta de apoyo institucional

El propietario denuncia que, pese a los anuncios de medidas económicas por parte del gobierno, no ha recibido ayuda oficial ni inspección de Protección Civil, bomberos o ministerios. Una visita de la ONU para preguntar sobre necesidades no se tradujo en asistencia concreta.

Además de los retos de reponer mercancía, Sergio enfrenta deudas de impuestos y servicios, sin recibir apoyo financiero. Aun así, el olor a empanadas recién hechas sigue siendo la bandera del Bodegón El Litoral, símbolo de la resiliencia guaireña.