Un grupo de profesionales, científicos y especialistas en áreas protegidas difundió este lunes 2 de noviembre un comunicado en defensa del Parque Nacional Jaua-Sarisariñama, en el estado Bolívar, tras la polémica por recientes excursiones de creadores de contenido a las cumbres y simas del tepuy Sarisariñama.
El documento advierte que esas incursiones no son hechos aislados, sino parte de un problema estructural en la gestión ambiental del país y de una vulneración grave de ecosistemas frágiles. Las cumbres del Sarisariñama, a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, son descritas como «islas ecológicas» que evolucionaron durante miles de años sin presencia humana ni de comunidades indígenas.
Riesgos en las simas y falta de controles
El comunicado alerta sobre el impacto físico y la turbulencia que generan los aterrizajes de helicópteros o los sobrevuelos a baja altura, además del riesgo de bioseguridad por la entrada de especies y patógenos externos. También advierte que las personas pueden llevar semillas, esporas, bacterias o insectos en ropa, calzado o equipos, con daños irreversibles para la biodiversidad.
Los firmantes sostienen que problemas similares ya se han visto en otros tepuyes vecinos, como el Roraima y el Auyantepuy, donde la actividad turística mal regulada y la falta de controles han favorecido especies exóticas y daños ambientales.
Además, expresaron rechazo al uso de áreas de protección estricta para promoción comercial o visibilidad en redes sociales. También señalaron un deterioro institucional más amplio del sistema de parques nacionales, con falta de fiscalización, discrecionalidad en la entrega de permisos, avance de la minería ilegal y organización de eventos privados en parques como Waraira Repano-El Ávila, Los Roques, Morrocoy y Mochima.
Los especialistas exigen limitar el acceso a la cumbre y a las simas de Sarisariñama a expediciones de investigación científica, bajo protocolos estrictos de bioseguridad y supervisión del Instituto Nacional de Parques. Plantean que cualquier desarrollo turístico en la cuenca del Caura se concentre solo en tierras bajas con infraestructura adecuada, capacidad de carga evaluada y sin riesgo para los ecosistemas de mayor altitud.
También proponen administrar el parque bajo la Categoría I de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, equivalente a una reserva natural estricta, y pedir su postulación como Sitio de Patrimonio Mundial ante la Unesco, como el Parque Nacional Canaima.





