«Ha llegado el momento de liberar a Venezuela de Cuba», dijo el viernes el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, denunciando la «influencia negativa» de su enemigo de la Guerra Fría.
Un discurso que va en sintonía con las advertencias de sanciones a la «troika de la tiranía» (Venezuela, Cuba, Nicaragua) como dijo en noviembre John Bolton, asesor de seguridad nacional del gobernante Donald Trump.
Los lazos entre Caracas y La Habana no son un secreto. Fue a Venezuela donde el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, realizó su primer viaje al extranjero, luego de suceder a Raúl Castro en abril pasado.
Cuba también fue uno de los primeros países en prestar su «fuerte apoyo» a Maduro el 23 de enero poco después de que el opositor y presidente del Parlamento, Juan Guaidó, se autoproclamara gobernante interino, reconocido por una decena de países vecinos y 19 europeos.
