La empresa Impsa negocia la firma de una adenda al contrato con Corpoelec para exportar e instalar turbinas y equipos mecánicos destinados a dos proyectos hidroeléctricos venezolanos, lo que podría sumar hasta 672 megavatios de generación en los próximos meses, según afirmó el presidente de la compañía, Jorge Salcedo.
Alcance del acuerdo y situación contractual
El convenio original, suscrito hace más de una década entre Impsa —entonces una empresa estatal argentina y actualmente propiedad del Fondo de Adquisiciones Industriales con sede en Estados Unidos— y la estatal eléctrica Corpoelec, no se llegó a ejecutar por problemas de pago y sanciones de Estados Unidos. A raíz de esos impedimentos, los equipos fabricados por Impsa permanecen almacenados en Mendoza, Argentina.
El pacto contó con respaldos crediticios, entre ellos financiamiento de la Corporación Andina de Fomento (CAF). Con una licencia estadounidense otorgada a comienzos de este año, Impsa está en trámites para cerrar una adenda que permita la exportación e instalación de las unidades que están listas o en inventario.
Proyectos involucrados y capacidad prevista
La adenda abarcaría la puesta en marcha de dos unidades del proyecto Tocoma y la rehabilitación de tres unidades del proyecto Macagua, ambos ubicados en el sur de Venezuela. Según Salcedo, la negociación avanza: “Estamos buscando llegar a un acuerdo final para la entrega de estas unidades y sobre los pagos, etc. Tenemos un acuerdo sobre el 90% de los aspectos técnicos y financieros del contrato”, dijo en una entrevista el lunes 8 de junio.
El proyecto Tocoma aspira a incorporar más de 2.000 MW mediante 10 unidades generadoras; casi el 60% del equipo ya estaría fabricado, por lo que Impsa estima que la finalización de las primeras dos fases podría demandar entre 14 y 19 meses. En Macagua, las dos primeras unidades de 80 MW cada una podrían volver a entrar en servicio entre 90 y 100 días tras la firma de la adenda, según la empresa.
Logística, componentes y tecnología
Además de los equipos en Mendoza, Impsa indicó que hay componentes ubicados en Estados Unidos, Alemania y Paraguay, y que la compañía realizó un inventario exhaustivo para recuperarlos. Para los elementos que no se pueden conseguir o que fueron fabricados con tecnología obsoleta, la firma prevé usar piezas y soluciones nuevas.
Contexto y desafíos
El contrato podría permitir la primera ampliación de capacidad de la red eléctrica venezolana en años, en un momento en que el sistema nacional opera con un déficit que provoca cortes frecuentes y racionamiento. El Ministerio de Electricidad no respondió de inmediato a solicitudes de comentario.
En el ámbito internacional, Estados Unidos promueve un plan de reconstrucción energética para Venezuela por 100.000 millones de dólares, aunque el estado deteriorado de la red, que funciona a una fracción de su capacidad, se considera un obstáculo importante para su implementación.
En lo político y financiero interno, la Asamblea Nacional aprobó recientemente en votación preliminar una reforma de la ley de electricidad, cuya votación final se espera próximamente. Paralelamente, el gobierno venezolano y autoridades de Washington negocian mecanismos para liberar fondos del país depositados en cuentas en el extranjero para financiar los proyectos energéticos más urgentes; bancos extranjeros y posibles proveedores también participan en esas conversaciones, según fuentes cercanas a las gestiones.