Una profunda incertidumbre económica arropa a Venezuela desde el pasado 23-E, por el conflicto de poder que nació con la autojuramentación de Juan Guaidó como presidente interino, desafiando al gobierno de Nicolás Maduro, lo que llevó a prestamistas e inversionistas internacionales a un “limbo”, sin saber a quién reconocer.
Con la comunidad internacional dividida sobre a quien reconocer, grupos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), también deshojan la margarita sobre el tema.
El FMI y el BM podrían eventualmente juzgar el apoyo a Guaidó, a través de una encuesta de los países miembros de sus respectivas juntas ejecutivas, según funcionarios de bancos y fondos.
De acuerdo con algunos funcionarios, el mayor prestamista de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), podría ser la primera institución financiera en presentar el tema asu junta directiva, la próxima semana.Sin embargo, la membresía está dividida y no hay consenso. Aún así, el reconocimiento por parte de los prestamistas globales de Guaidó no desbloqueará automáticamente el financiamiento multilateral en el futuro, dijeron funcionarios a la agencia Reuters.
Para el economista Víctor Álvarez se viven días de amplia duda, pues “no hay certeza de cuál va a ser la resolución de esta crisis de gobernabilidad y en esos contextos de incertidumbre los agentes económicos suelen actuar de manera cautelosa y precavida. No olvidemos que si algo requiere la economía, son ciertas condiciones de tranquilidad que permitan planificar el corto, mediano y largo plazo”.
En tal grado de indefinición, añade el especialista, “las inversiones que el país pueda estar necesitando (…) no se van a completar en el corto plazo hasta tanto se despeje el problema de la crisis política, porque un país no puede funcionar si tiene dos presidentes, dos asambleas nacionales (…) porque los inversionistas no saben cuál es el interlocutor real y no quieren correr el riesgo de tomar decisiones y que luego, cuando se defina la situación política, el Gobierno que finalmente quede no quiera reconocer y declare la nulidad de esos contratos o no reconozca las deudas que puedan haberse contraído”.
En consecuencia, Álvarez apuntó que las inversiones productivas y las financieras penden de un hilo, se mantendrá cerrado el mercado financiero, y las fuentes de inversión extranjeras van a estar paralizadas, inclusive las propias inversiones nacionales. “Todo esto repercutirá en la cotización de los bonos de la deuda externa venezolana, en el riesgo país, en la cotización del dólar”, sentenció.
La mayoría de los países latinoamericanos, Canadá y las naciones europeas han reconocido a Guaidó o están a punto de hacerlo. Estados Unidos, demostró su apoyo sancionando a la estatal Pdvsa, comprometiendo $ 7.000 millones en activos. Otras naciones como Rusia y China apoyan a Maduro, además de algunos estados latinoamericanos con gobiernos de izquierda, y la cautela de algunas naciones africanas y caribeñas.