Política y Economía

“Esperanza de vida al nacer ha retrocedido 3,7 años en apenas 5 años”

Anitza Freitez, coordinadora de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi).  «La mujer está jugando un rol muy importante, desde hace un buen tiempo lo viene jugando y en esta situación de crisis se ponen a prueba las capacidades

Anitza Freitez, coordinadora de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi).  «La mujer está jugando un rol muy importante, desde hace un buen tiempo lo viene jugando y en esta situación de crisis se ponen a prueba las capacidades (…) le está tocando asumir la jefatura de los hogares».

Anitza Freitez, coordina la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), de lejos el instrumento de medición social más serio que tiene Venezuela, y tiene clara la dramática radiografía social del país que han dejado siete años de recesión: “Estamos registrando según nuestras estimaciones, pero también las de Naciones Unidas que la esperanza de vida al nacer ha tenido un retroceso de 3,7 años en apenas 5 años”.

Consultada por PANORAMA para su especial del 106 aniversario, Voces por un país distinto, Freitez, profesora de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), agrega la terrible data que vive el país sobre la mortalidad infantil.  “Tenemos una tasa de mortalidad infantil que es equivalente a la que el país había registrado a mediados de los años ochenta, hemos tenido un retroceso de más de treinta años”.

Vea la entrevista de Anitza Freitez:

Doctorada en demografia por la Universidad Catolica de Lovaina. Magíster en Estudios Sociales de la Población acreditado por el Centro Latinoamericano de Demografia. Licenciada en Geografía egresada de la UCV, Freitez también ha estudiado el tema migratorio y al respecto advierte que  ante una eventual recuperación del país “el retorno de los migrantes se va a dar en la medida en que la gente que esté afuera cuando haga ese balance de costo-beneficio del retorno, volver al país le proporcione rédito porque además en la medida que ha transcurrido el tiempo, estos migrantes se van asentando en los países donde se han establecido, ya vamos viendo con la propia Encovi que está aumentando la población que se va por proceso de reagrupación familiar, eso quiere decir que quien se va asentando en el lugar donde está va tratando de rescatar a su familia y una vez que te llevas a la familia el vínculo con el país se va haciendo más débil”.

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— La pandemia del covid-19 ¿cánto  estima puede estar comprometiendo el tejido social del país?

— Arribamos a esta situación de restricciones a consecuencia de la pandemia del covid-19 ya con una situación de país bastante comprometida en términos económicos y sociales, un país que ya venía acumulando una recesión económica profunda, continuada, agravada con implicaciones en los ingresos en los hogares venezolanos y, por consiguiente, en el poder adquisitivo de la población, además golpeado en una hiperinflación acumulada durante ya varios años que ha significado una destrucción de las remuneraciones, ello con una incidencia profunda  en las condiciones de vida.

En marzo, cuando se decreta el confinamiento  de la población y se toman las primeras medidas por la pandemia, nosotros en la Encovi estábamos en campo, ya habíamos encuestado unos diez mil hogares y tuvimos que parar la última edición y ahí tuvimos una fotografía de cómo se encontraba el país antes de entrar en este proceso de restricción adicional de la actividad económica, nosotros ya veníamos con una caída del producto interno bruto, una recesión económica importante, pero también con una semiparalización que ya tenía el país producto de la escasez de combustible (…) No tengo mucho que agregar porque el Zulia y los estados fronterizos (además del Táchira) ya habían vivido el drama de la falta de combustible mucho antes que nosotros desde Caracas y los estados centrales.

De manera que llegamos a la pandemia con deficiencias en los ingresos que afectan el poder de compra y el nivel de consumo sobre todo de los alimentos y eso se ve reflejado en las deficiencias nutricionales, la Encovi ha venido dando cuenta de cómo han aumentado los índices por donde lo mire de desnutrición infantil de los últimos años, la ingestión calórica ha caído y no se diga las proteínas, los micronutrientes, de tal manera que la dieta del venezolano ha cambiado su patrón, no solo en términos de cantidad de comidas que se pueden hacer al día con la reducción de las porciones, el hecho de que se tengan que saltar alguna comida al día para tratar de garantizar que sean los niños y los adultos mayores los que puedan tener acceso a los pocos alimentos que se puedan obtener en el hogar, de forma que los resultados de la Encovi apuntan a que el 92% de los hogares venezolanos tienen algún grado de inseguridad alimentaria y si vemos los niveles se observa que casi dos tercios de los hogares tiene  inseguridad alimentaria moderada o severa.

Eso no puede ser diferente en un país donde más del 70% de los hogares están en situación de pobreza extrema, qué significa eso, que se perciben ingresos que son inferiores a lo que se necesita para cubrir la canasta alimentaria, en tanto los resultados van siendo congruentes entre ellos, la situación nutricional, con la inseguridad alimentaria en los hogares y podemos ir encadenando con la participación de la población en la actividad económica, hemos registrado también una caída en el nivel de participación de la población en edad de trabajar y no puede ser distinto en un país cuya economía se viene contrayendo y se hace cada vez más pequeña, donde las empresas se van reduciendo en un mercado venezolano que se va reduciendo  no solo por la pérdida de capacidad de consumo, sino también por la pérdida de gente.

No es un secreto que en los últimos cinco años el país ha perdido más de cuatro millones de personas y eso se ve reflejado en el stock de población, nosotros ya no somos un país de 32 millones de habitantes que se suponía seríamos de acuerdo con las proyecciones de población que se hicieron con base al último censo; tenemos un país de 28 millones de habitantes, cuatro millones menos concentrados en personas en edad de trabajar.

Primero tuvimos una emigración altamente calificada, después esa migración ha transversalizado todo el espectro socio económico y ahorita los migrantes están distribuidos en todos los estratos sociales.

Eso ha tenido sus pro y sus contra, ha tenido beneficios porque esos migrantes están enviando ayudas a las familias que han quedado en Venezuela, ayudando a que sea menos penosa esta situación económica en los hogares.

— Un país con 80% de pobreza extrema, ¡aproximadamente cuántos  millones de venezolanos necesitan ayuda humanitaria?

— Cuando los organismos internacionales califican a Venezuela como una situación de Emergencia Humanitaria Compleja, se le otorga al país esa calificación porque hemos caído en una situación de crisis económica, social, pero también institucional. Las instituciones del Estado venezolano han perdido su capacidad para dar respuesta oportuna y adecuadamente a las necesidades fundamentales de la población venezolana.

Necesidades que tienen que ver con el ejercicio de derechos fundamentales, como por ejemplo el derecho a la alimentación, con el derecho a la salud, estamos registrando según nuestras estimaciones, pero también las de Naciones Unidas que la esperanza vida al nacer ha tenido un retroceso de 3,7 años en apenas 5 años.

Lo dramático de todo este proceso en el último quinquenio ha sido lo profundo del deterioro y la celeridad que ha tenido, claro que venía gestándose de más atrás, pero llegamos a un punto en que la caída de todos los indicadores y el deterioro de toda la situación se hace más profunda.

Cuando vamos a identificar a toda la población que está en esta situación, tenemos que en primer lugar la población que no genera ingresos suficientes para cubrir las necesidades alimentarias, estamos hablando ahí de un 70% de la población; se trata de 17 millones de personas que no generan ingresos que les permitan cubrir las necesidades básicas de alimentos y ahí podemos agregar la situación de salud, la cantidad de población que con un salario mínimo, que está alrededor de un dólar, no puede atender problemas de enfermedades crónicas.

Es imposible que personas en situación de pobreza extrema puedan cubrir sus necesidades de atención, en el caso de la población infantil igual, tenemos una tasa de mortalidad infantil que es equivalente a la que el país había registrado a mediados de los años ochenta, hemos tenido un retroceso de más de treinta años, estamos registrando más de 20 mil fallecimientos de niños que no tenían por qué haber fallecido si nosotros hubiéramos continuado con la tendencia desde los ochenta y desde los noventa en cuanto a la caída de la mortalidad infantil.

— ¿Cuál es el rol que está jugando la mujer en los hogares y la sociedad venezolana?

—  Está jugando un rol muy importante, desde hace un buen tiempo lo viene jugando y en esta situación de crisis se ponen a prueba las capacidades, la voluntad, la fuerza de la mujer venezolana porque le está tocando asumir la jefatura de los hogares, eso también lo hemos registrado a través de la Encovi.

Con la intensificación de este proceso migratorio, en el cual ha habido un cambio en el balance de género; antes de que el proceso migratorio se hiciera intensivo, nos habíamos destacado en la región latinoamericana por tener una corriente migratoria calificada y muy feminizada, eran las mujeres profesionales las que se estaban yendo del país en mayor medida que los hombres, cuando se hace masiva la migración son los hombres los que salen en forma más intensa y las mujeres que van quedando en los hogares  son las que van asumiendo la responsabilidad de conducción de los hogares y mire usted que hay que exhibir capacidades para administrar hogares en situación de pobreza, donde hay que ser habilidosa para la administración de recursos escasos, para mantener un hogar funcionando en medio de este contexto de crisis y de carencia de todo tipo, pero además cohesionada la familia y estar cohesionado en la comunidad donde se vive, realmente el papel de la mujer y los roles que ella tiene que desempeñar en esta situación de crisis, de emergencia  son muy importantes para la familia.

Además proyectándola para lo que puede ser un proceso de recomposición en la que el país se tenga que encaminar de nuevo  a una mejora de condiciones que yo creo que en algún momento eso se tendrá que irse dando, se tendrá que ir tejiendo, porque no va a ocurrir solas, van a ocurrir en la medida en que vayamos haciendo las cosas que debemos hacer desde los roles que cada quien desempeña.

—  Con una migración tan virulenta como la venezolana, cuánto puede haber impactado el acervo de capital humano profesional?

—  Es un tema muy importante que todavía no lo hemos conseguido medir con los estudios que se han hecho hasta ahora, se requiere de información más detallada, tenemos una idea de que ha tenido un gran efecto negativo, por una parte, porque el país invirtió muchos muchos recursos en formar profesionales en distintas áreas y esos profesionales formados con postgrados, con experiencia acumulada en sus carreras, al perderlos hay una inversión que se ha perdido, pero también hay que pensar que esos profesionales, habiéndose quedado en Venezuela sin tener oportunidades de trabajo, íbamos a tener a ingenieros conduciendo taxis, vendiendo cualquier cosa porque tienen que generar algún ingreso porque tienen que mantener su familia, sin haber oportunidades de inserción en sus carreras.

Esa experiencia ya la han tenido otros países en los que la opción migratoria permite que profesionales continúen con su proceso de formación y puedan desempeñarse en sus carreras fuera del país.

 Qué pasa con la falta de esos profesionales en un proceso de reconstrucción de Venezuela, pues nos van a hacer falta, y vamos a tener que tratar de pensar en una estrategia de reingeniería con los recursos que tenemos, de potenciación de los recursos humanos que tenemos porque es ilusorio pensar que vamos a tener un retorno masivo de venezolanos una vez que este país de alguna señal de encaminarse en una senda de reconstrucción, de progreso, de crecimiento económico.

El retorno se va a dar en la medida en que la gente que esté afuera cuando haga ese balance de costo-beneficio del retorno, volver al país le proporcione rédito porque además en la medida que ha transcurrido el tiempo, estos migrantes se van asentando en los países donde se han establecido, ya vamos viendo con la propia Encovi que está aumentando la población que se va por proceso de reagrupación familiar, eso quiere decir que quien se va asentando en el lugar donde está va tratando de rescatar a su familia y una vez que te llevas a la familia el vínculo con el país se va haciendo más débil.

—  ¿En qué condición está el migrante venezolano ante temas como el de la xenofobia?

—  Es un problema cuya presencia va a depender de su posicionamiento en la agenda pública, voy a citar lo que ocurrió en Colombia, el hecho que nada más y nada menos que la alcaldesa de Bogotá emita alguna opinión negativa vale para que el tema sobre el rechazo a la población venezolana se coloque en la agenda pública y en la agenda política (…) se polítiza el tema de la migración venezolana de la forma más indeseable, más negativa.

Ciertamente hay expresiones de xenofobia, de rechazo, pero también hay expresiones de solidaridad, también las hay de aceptación, yo creo que también que de parte de los medios, de las organizaciones sociales que trabajan los temas migratorios, de parte de las organizaciones de derechos humanos están haciendo que traten de tener más incidencia positiva sobre el tema migratorio para que la gente primero, acepte al otro; segundo, tratar de remover la memoria histórica que a veces suele ser muy débil, Colombia, Ecuador, Perú, los países que ahorita son nuestros principales destinos de la región fueron países de emigración, lo que pasa es que eso ocurrió hace 30 años y las nuevas generaciones no recuerdan ese proceso en que ellos expulsaron mucha población que igualmente fueron víctimas de estos proceso de xenofobia y de rechazo, pero también fueron favorecidos por la aceptación de lo que significa la migración (…) .

Ciertamente hay que repudiar cualquier expresión de xenofobia, pero también hay que destacar la otra parte relacionada con la aceptación del proceso migratorio que la ha habido (…).

—  Tiene la sociedad venezolana músculo suficiente para liderar un proceso de cambio político o de al menos acercamiento entre los factores políticos del país?

—  Ese músculo hay que desarrollarlo porque ese músculo ha tenido momentos en que se ha fortalecido, otros en que se ha debilitado,  en este momento hay un resurgir de activarse, de establecer canales de comunicación, porque hay aspectos en toda esta problemática en los que coincidimos y tenemos que establecer esas bases  de entendimiento.

Yo desde la academia estando en Venezuela y haciendo lo que estamos haciendo creemos que en el país todavía queda la fuerza para buscar algún entendimiento y un camino cierto para la reinstitucionalización del país como un paso necesario para poder ir logrando otras cosas, como mejorar la situación económica, la social y las relaciones internacionales y todo lo que necesitamos para que este país vuelva a tomar la senda del crecimiento.

Es importante hacer un trabajo de base con las organizaciones, con las comunidades, que la gente se pueda incorporar a este proceso de trabajo en la búsqueda, primero de solución a ciertos problemas que puedan estar al alcance de la gente para tener la vitalidad que se necesita para poder emprender otras tareas, porque hemos llevado un tiempo en que toda nuestra energía y todo nuestro tiempo se está consumiendo y centrando en la sobrevivencia cotidiana, en tener los alimentos para no perecer, entonces hay cosas que se pueden ir trabajando desde las bases de organizaciones y comunidades, a veces estamos muy acostumbrados a esperar que el trabajo se haga de arriba hacia abajo, en este momento los problemas acumulados y la necesidad apremiante puede hacer  que el trabajo se termine haciendo de abajo hacia arriba (…).

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