Política y Economía

Entrevista// Politólogo Michael Penfold: “Factor gobierno y militar estarán pendiente de este 23 de enero”

El politólogo y profesor del Centro de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), Michael Penfold, responde ante el análisis de un país que atraviesa su peor crisis económica y social, además de un conflicto político que no termina de aterrizar en un acuerdo que permita la estabilización, la normalidad, el crecimiento y el entendimiento.

Explica que ahora mismo “hay una gran oportunidad para Venezuela”, pero que también hay grandes riesgos, “este es un proceso en que no necesariamente el más audaz es el que va a lograr resolver la situación,  el que cometa menos cantidad de errores es el que podrá influir más en una salida que le permita restaurar la gobernabilidad del país, atender la emergencia social y retomar el crecimiento a través de una programa de estabilización”. Del debate que abrió la Asamblea Nacional sobre un proceso de transición político advirtió que eso no está servido todavía sobre la mesa, “que es algo que todavía está por verse” y sobre la negociación aseveró que “solo va ser viable en el momento en que sea irreversible la necesidad  de ir a un proceso electoral con unas características determinadas”.

Sin eso, acota Penfold “es difícil cualquier proceso de negociación; es decir, en este momento y a la altura de todo lo que ha ocurrido, no es que la negociación sea inviable sino que para que sea viable Maduro tiene que dar una concesión que haga ver que esto está irreversible y que no podemos volver a donde estábamos”, subrayó.

 

 -¿Ve señales usted de una transición política en Venezuela?

Yo pienso que independientemente de lo que esté ocurriendo o vaya a ocurrir, el 10 de enero si marca un hito, en términos de que es el fin de desmantelamiento del orden constitucional del Estado de derecho en Venezuela, indistintamente de las estrategias  que cada quien proponga para resolver esta situación tan compleja en la que se encuentra Venezuela, a un hecho de que si inicia o no un proceso que podría ser una transición hacia la restauración del orden constitucionales algo que todavía está por verse.

Para mí es un proceso donde yo destaco dos factores, el primero  es una subestimación  por parte de Maduro, el de 10 de enero él pensó que esa fecha no iba a ser problemática  en su proyecto de mantenerse en el poder y terminó siendo algo mucho más grande de lo que ellos mismos se esperaban y también creo que subestimó de manera muy importante su propia capacidad para poder lidiar este tema, porque ellos anticiparon un costo internacional que parecía estaban dispuestos a pagarlo, pero nunca anticiparon que esto tendría unas repercusiones en el ámbito nacional y que marca una diferencia con la inercia anterior sobre todo la de 2018.

Y el segundo elemento es el surgimiento de nuevos actores  y en particular de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y  si bien la Asamblea pasa a ser un actor relevante en cualquier proceso de cambio político en Venezuela, es decir dada las características de la crisis económica y de los problemas institucionales  entonces cualquier proceso pasa por la Asamblea Nacional.

Y uno último que yo resaltaría es el tema internacional, muchos esperaban que, a partir del 10 de enero,  fuera a ser el gran marcador y más bien lo que uno empieza a ver es que la presión internacional está complementada con el proceso interno que pareció (…).

-Sin embargo el Gobierno repite a cada rato que quiere dialogar, pero que no habrá transición…

El problema está en que el centro de la crisis venezolana  es una combinación de una necesidad de reinstitucionalizar los poderes públicos (…) pero también la necesidad de garantizar  la estabilidad a través de un proceso electoral transparente y reconocido internacionalmente, y maduro hasta ahora ene so procesos de negociación tanto los que fueron públicos como los que dieron de manera más soterrada (…) en el fondo estaba dispuesto a dar unas concesiones en el plano institucional, pero no para dar concesiones para ir a un nuevo proceso electoral con las garantías democráticas  (…)

Al final del día no hay posibilidad de enfrentar  este tema institucional sin reinstitucionalizar y sin entrar a un proceso que otorgue que haya la posibilidad de la alternabilidad en Venezuela.

-¿Pero puede el gobierno, que siempre trabaja en todos los escenarios, estar preparándose en caso de que se dé un proceso de transición?

Una de las cosas que yo estoy viendo, y esto es más una impresión general mía, porque no hay manera de corroborarlo todavía, es muy temprano en el juego, tengo la impresión que Maduro está actuando con el mismo repertorio  del pasado, y yo creo que estamos ante una situación totalmente nueva, incluso nueva hasta para la oposición, esto que está ocurriendo y puede que me equivoque  escapa ya de esta polarización chavista y oposición, plantea  en el contexto de la depresión económica que vive el país , por la contracción del sector petrolero, la hiperinflación , vemos que el país está buscando una salida que le garantice la seguridad de enfrentar esos retos que son tan importantes para que el país pueda volver a crecer (…).

-¿Entonces finalmente el padecimiento que hoy vivimos está imperando frente al factor político?

Yo creo que esa es una realidad que aplica hasta para el chavismo. El 20 de mayo que fue un evento  electoral que no fue reconocido, también fue la evidencia de los niveles de abstención altísimo del chavismo y yo creo que el chavismo está esperando un proceso de cambio y el discurso de Maduro frente a la Asamblea Nacional Constituyente  lo que dio la impresión fue de continuar igual, no aportó nada en términos de programas de gobierno de cómo iba a enfrentar los desequilibrios.

Pienso que empieza entonces a haber una percepción de la población y el país en contexto del colapso de los servicios públicos de que  el país no puede seguir como está, eso no quiere decir que eso factores económicos vayan a ser determinantes en la dinámica del proceso político, pero enmarca una expectativa social muy importante que es el llegar a una resolución (…).

-¿Le urge en ese sentido al gobierno un diálogo con la comunidad internacional?

Al final del día el tema de la presión internacional  es fundamental porque Venezuela no puede retomar el crecimiento, frenar el declive petrolero y hacer crecer la producción sin  una salida que sea resolver el tema internacional sobretodo porque Venezuela está sujeta a sanciones, en particular una que le impide refinanciar sus deudas, entonces todo eso está en una complejidad en un vecindario en el que la mayoría de los países son plenamente democráticos y que también están diciendo que no van a tolerar este tipo de situación en la que se está presentando Venezuela con unos costos migratorios también muy altos para ellos (…).

-¿Quiere y necesita Venezuela un proceso de negociación ante la dimensión de la crisis?

La negociación solo va ser viable en el momento en que sea irreversible la necesidad  de ir a un proceso electoral con unas características determinadas sin eso es difícil cualquier proceso de negociación; es decir, en este momento y a la altura de todo lo que ha ocurrido, no es que la negociación sea inviable sino que para que sea viable Maduro tiene que dar una concesión que haga ver que esto está irreversible y que no podemos volver a donde estábamos, que esto no se trata de seguir prorrogando una situación que es insostenible desde todo punto de vista, entonces hasta ahora sea señal no está sobre la mesa, lo que hay es ¡vamos a negociar, a dialogar! Pero nadie cree porque no hay credibilidad en eso, y la única manera de darle credibilidad  es que él haga una decisión que esto es irreversible y no hay manera de volver atrás.

-Entonces falta todavía mucho…

Yo insisto que Maduro no solo subestimó la situación sino su propia capacidad para resolver las complejidades sobre un problema que es gigantesco, por otro lado, la oposición se ha reagrupado muy rápidamente en torno a un nuevo liderazgo que ha logrado aglutinar sectores que hasta hace poco eran totalmente incompatibles, poner sobre la mesa la Amnistía que en los sectores más extremistas no gustaba  y la necesidad de identificar claramente cuál es la situación que atraviesa Venezuela que para los moderados también  era difícil aceptar, yo no sé qué va a ocurrir en el país, pero  mi impresión es que es una situación nueva(…) el sustrato de la crisis y hay una sociedad que está respondiendo a una realidad que es dramática.

-¿Esta realidad nueva es una oportunidad para Venezuela?

Hay una gran oportunidad para Venezuela, si lo creo, pero también es evidente que hay grandes riesgos, este es un proceso en que no necesariamente el más audaz es el que va a lograr resolver la situación,  el que cometa menos cantidad de errores es el que podrá influir más en una salida que le permita restaurar la gobernabilidad del país, atender la emergencia social y retomar el crecimiento a través de una programa de estabilización (…) 

– La marcha convocada para este 23 de enero, ¿qué trascendencia  tendrá?

Creo que las manifestaciones del 23 de enero van a ser de grandes magnitudes, van a ser además manifestaciones nacionales, pero también creo que no será la típica marcha opositora porque puede que lo que vamos a descubrir el 23 de enero en medio de todo este debacle económico es que el país cambió y vamos a encontrarnos con un país diferentes, hay que entenderlo.

Y cómo los políticos van a ser la lectura de ese evento es importante,  y no solo los políticos de la oposición sino que tanto el factor gobierno y el militar van a estar pendientes de la magnitud y de las implicaciones de este evento cívico de este 23 de enero. 

Y es que la situación más terrible ni siquiera está en Caracas sino en el interior del país, no es solo la hiperinflación, es el colapso de los servicios públicos, del agua, la electricidad, el transportes, que es dramático, esto va a escapar de Caracas, va a tener en las regiones una respuesta importante, además hay más de dos millones de venezolanos fuera que también se van a movilizar (…) pero cómo capitalizar eso, lo que vaya a ocurrir aquí el 23 de enero  va a depender de la habilidad de este nuevo liderazgo que está surgiendo (…).

 

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