El Barcelona estuvo mejor en la media primera hora de partido, pero se atascó ante la meta rival y el Sevilla empezó a controlar hasta el 0 a 0 final.
El Barcelona no pasó este viernes 19 de junio del empate (0-0) ante el Sevilla en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y ello hace que peligre su liderato en LaLiga Santander, al que acecha el Real Madrid en esta trigésima jornada, en la que tiene aún pendiente su cita en San Sebastián ante la Real Sociedad. El Barcelona estuvo mejor en la media primera hora de partido, pero se atascó ante la meta rival y el Sevilla empezó a controlar hasta el descanso, también parte de la segunda mitad y supo aguantar los envites finales de los visitantes, lo que le deja vivo en su lucha por no perder las posiciones de la Liga de Campeones.
El conjunto azulgrana, en su pulso particular con el Real Madrid en este recta final del torneo para decidir el campeón de LaLiga Santander, se presentó en el estadio sevillista con la necesidad de seguir sumando de tres en tres para que su máximo rival no tuviera opciones de arrebatarle la privilegiada posición.
Quiue Setién para ello sacó desde el inicio en la delantera a Luis Suárez, que volvía a la titularidad cinco meses después tras superar una lesión y que buscaba rentabilizar su compenetración con Leo Messi. El danés Martin Braithwaine fue el otro arriba, lo que dejó al francés Antonine Griezmann en la suplencia con la opción de ser uno de esos cinco cambios en se pueden hacer ahora en la reanudación de la competición tras el parón por la pandemia del coronavirus. Julen Lopetegui, por su parte, puso al equipo que mas confianza le da desde que se volvieron a disputar encuentros y con el que sumó la victoria en este mismo escenario ante el Betis, con el brasileño Fernando Reges en el centro del campo y el argentino Lucas Ocampos, Munir El Haddadi y el neerlandés Luuk de Jong en la punta. Intentó el Sevilla presionar alto para que el adversario tuviera complicado la salida del balón, pero el Barça también quiso hacer lo mismo para madurar así el choque en la confianza de la calidad de sus jugadores de creación. Luis Suárez probó muy pronto pero su remate no tuvo problemas para el meta checo Tomas Vaclík, aunque el conjunto visitante ganó siempre el pulso en el centro del campo y fue el controlador del juego ante un rival que tenía poco el balón en su poder. Pese a ello, el central francés Jules Koudé, tras una jugada a balón parado, sí que puso en aprietos al portero alemán Marc-André Ter Stegen con una pelota rasa que salió ajustada a un palo.
Esa fue una acción aislada de los locales, ya que el Barcelona atosigó siempre al adversario y estuvo mucho más solvente ante el despiste de los sevillistas, entre los que Koundé volvió a ser protagonista, ahora al despejar a córner con la cabeza un balón que se colaba tras un lanzamiento libre directo de Messi.