El analista financiero y director de la firma Econométrica, Henkel García, apuntó que la falta de circulación de la moneda venezolana y la limitación de transacciones financieras en el apagón generó “un uso disparado del dólar”.
El inédito apagón nacional que sumó más de 100 horas continuas, en el que se vieron afectados los medios de pago, dejó al descubierto la “dolarización de facto” que existe en el país. Mientras los puntos de venta fallaron, las transferencias eran impensables y los bolívares en efectivo escaseaban, la compra-venta de alimentos, agua, medicinas y hasta de velas, se hacía con dólares en mano.
“¡Ahora sí se dolarizó el país! No había visto a tanta gente con dólares en la mano como ahora, el que menos uno cree saca los billetes como si nada”, exclamó Gerardo Paz, quien aún asombrado recordaba como veía a los clientes pagar con “verdes”, en pleno apagón, en una farmacia de Maracaibo.
Pero el asombro solo se acrecentaba en medio de la penuria eléctrica. Algunos comerciantes informales ofrecían diez plátanos por $ 2, como sucedió en el mercado popular de la Curva de Molina, en Maracaibo. Incluso, se llegó a ver en el país insólitos carteles hechos a mano que rezaban: “Punto de carga: $ 1 por 10 minutos. No incluye el cargador”.
Para la mayoría de los consumidores, acostumbrados a manejar sus ingresos y egresos con la moneda estadounidense, el impacto no fue tan grande. Mientras que para otros, que todavía manejan en bolívares sus presupuestos familiares, estaban despavoridos.
Lo cierto es que con el retorno del servicio eléctrico, lo que se usó como una “vía de emergencia” se desinhibió completamente, tomando en cuenta que cada vez era más común ver precios “dolarizados” y la compra-venta con “verdes” en mano.
Incluso, en uno de los nuevos hipermercados inaugurados gracias a la alianza del gobierno regional y la empresa privada, la recepción de dólares como método de pago es una realidad.
“No me había dado tiempo de cambiar los dólares por bolívares, había problemas con las transferencias y me arriesgué a hacer las compras con los billetes. Para mi sorpresa, me los aceptaron. Lo malo es que me los recibieron a una tasa de 3.050 bolívares por dólar”, contó Melania Acosta, ama de casa.
El economista y docente de la Universidad del Zulia (LUZ), Alberto Castellano, apuntó que “el hecho que ocurrió con el apagón de más de 5 días, generó un caos que llevó a que la economía venezolana se convirtiera aún más en una economía de guerra. Es decir, ya básicamente lo que vale son los productos. En estas circunstancias, el Bolívar pierde aún más sus funciones de dinero, en pocas palabras, ya ni para transar tiene o cumple con esa función”.
“Dado el proceso hiperinflacionario y el caos desde el punto de vista de los servicios públicos, pues se acentúa aun más el proceso de dolarización de facto, lamentablemente. Esta dolarización ocurre desde el lado de la demanda, nada tiene que ver del lado de la oferta, es decir oficialmente. Donde ya los servicios y bienes son los que tienen valor, el dinero no tiene valor como tal, y en el peor de los casos se comienza a trabajar con monedas extranjeras, en este caso como el dolar o el peso, que sustituyen completamente la moneda de circulación legal. Esto implica que estemos entrando en una etapa superior de la dolarización en donde el Bolívar no cumple ninguna de las funciones”, apuntó Castellano.
El analista financiero y director de la firma Econométrica, Henkel García, apuntó que la falta de circulación de la moneda venezolana y la limitación de transacciones financieras en el apagón generó “un uso disparado del dólar”.
García infirió también que “son consecuencias de un mal funcionamiento del sistema monetario”, resaltando que en Venezuela se ha visto con mayor frecuencia el uso del dólar en el pago de los mercados y comercios.
Desde una entrevista en el programa En Vivo, de Unión Radio, sostuvo que los venezolanos están haciendo mayor uso del menudeo de las divisas, y que “hay personas que los pocos bolívares que tienen los cambian por cinco o diez dólares en efectivo”.
En efecto, lo que señala García se ve en el día a día. Semana y media después del mega apagón, en uno de los locales de una reconocida cadena de supermercados del estado Zulia, las telecomunicaciones estaban caídas y los puntos, paralizados. Los usuarios, que querían asegurar sus productos en medio de una ciudad vandalizada por una ola de saqueos, en la que abastecerse es más complicada, comenzaron a cancelar con las divisas que tenían en sus billeteras. Por ende, habían dos hileras: una, para los que esperaban que regresara la línea del punto, y otros, que cancelaban en moneda extranjera.
El economista José Guerra también ha advertido en varias oportunidades que en Venezuela se vive ya una “dolarización de facto”.
“La economía se está dolarizando de facto (…), ha venido desplazándose hacia el dólar porque en economía la moneda buena sustituye a la moneda mala para las transacciones”, dijo Guerra.
Señaló que esto ocurre porque los venezolanos ya “no confían” en la divisa local, el bolívar, que pierde poco más de 3% de su valor cada día, lo que hace imposible el ahorro o el endeudamiento en esta moneda.