El Carnet de la Patria, definido por el Gobierno como una herramienta social y hasta política, ha ganado terreno en la crisis hiperinflacionaria que atraviesa Venezuela, pero “no por su eficiencia”, advierten los expertos, sino porque se estaría “condicionando” a la población a luchar por el acceso a beneficios.
Este mecanismo que arrancó el 20 de enero de 2017 con una jornada de carnetización con 1.876 puntos en su primera fase, y que no tiene un fundamento jurídico ni está establecido en la Constitución, se planteó como un sistema de identificación para determinar la cantidad de personas que reciben respaldo de las misiones del Estado.
Pero meses después y con el código QR instalado, el Gobierno pidió a militantes escanear el plástico tras ejercer el sufragio en las elecciones de gobernadores y alcaldes, lo mismo en las presidenciales de este año.
El carnet tiene detractores y defensores, quien lo tiene recibe bonos económicos que son depositados en las cuentas personales del usuario como ayuda en la crisis, pero en las últimas semanas se advirtió que además se utilizará para el subsidio de la gasolina que pronto se fijará a precios internacionales.
Ya no es cuestión de que si el carnet es para los pensionados, personas con discapacidad, madres solteras, estudiantes, “ahora hasta lo están requiriendo para la gasolina”, subraya el politólogo, académico de la UCV y especialista en gobernabilidad y gerencia política, Jesús González.
“En este momento, un grupo de la sociedad sigue percibiendo al Carnet de la Patria con esas connotaciones de manipulación política y social, y se han resistido a sacarlo, pero eso no significa que el carnet haya perdido el objetivo para el cual se diseñó”, sostiene.
A juicio de González, la propuesta “es un mecanismo de control político y social que poco a poco ha ido perdiendo su capacidad política, la demostración de ello es que en la última elección, la del 20 de mayo, hubo un diferencial muy importante entre los votos de Maduro y las personas que lo tenían”.
Según las encuestas de Condiciones de Vida de los Venezolanos, “unos 17 millones de personas están carnetizadas y probablemente con el llamado al censo de la gasolina, en los últimos días, habrían ya 20 millones”, acota.
Sin embargo, González señala que si toda la sociedad lo tiene, la oposición y el chavismo deberían pensar en la estrategia alrededor del carnet, “es una gran deuda, el país sigue en un atolladero y la propuesta del carnet no va a solucionar el problema”.
“El carnet aún mantiene cierto poder, es una realidad que debe asumirse, si todos se registran será más difícil para el gobierno identificar afiliaciones partidistas, pero eso no significa que se haya anulado, y factores contrarios deberán pensar qué mensaje llevar a los inscritos, hablan solo un cambio de gobierno y eso no es suficiente, el país vive una crisis terrible ”, agrega el experto.
Al respecto, la analista político Margarita López Maya refiere que el carnet “es discriminatorio y ante la situación de gravedad del país se necesita más que un carnet, no es posible que se presione a la población, los beneficios son un derecho para todos”.
Indicó que estudios destacan “que el 20% de la población estaría resistiendo con divisas que vienen por remesas, salarios en dólares, trabajos en el exterior; pero el restante, un 80%, que es la mayoría, sobrevive con subsidios del Estado y eso quiebra la capacidad de independencia económica de los venezolanos en este momento”.
López Maya reflexiona: “Tampoco puede uno decirle a las personas que no lo saquen, es fuerte la crisis, y los venezolanos que ganan en bolívares, que cobran salario mínimo, saben que no tienen capacidad y necesitan el carnet, es un tema complejo, pero sin duda es un sistema de control político con miras a seguir; no lo van a quitar”, añadió.
Desde la Asamblea Nacional (AN) se rechaza el uso del carnet y se critica que se deba usar para la recarga de gasolina así como para hacer efectivo el pago de la nómina a las empresas privadas por parte del Estado; sin embargo, no ha habido reacción jurídica del ente legislativo. Solo ha quedado para el debate en el hemiciclo. Elías Matta, parlamentario y presidente de la Comisión de Energía y Petróleo, expresa que “es ilegal, inconstitucional presionar a las familias con el Carnet de la Patria, el subsidio de la gasolina lo que generará es un gran bachaqueo interno en el país y los venezolanos lo que merecen son mejoras”.
Mientras que el constituyente y economista Jesús Faría defendió la implementación del carnet como mecanismo para subsidio, argumentando que el mismo “no es un instrumento partidista” y aunque la Constitución no lo menciona, “tampoco establece que no deba haber un mecanismo de protección al pueblo y vamos a seguir insistiendo aunque le duela a la oposición”.
Hasta ahora, el Gobierno no habla del fin del subsidio con Carnet de la Patria. El presidente Nicolás Maduro, por el contrario, ha reiterado su permanencia prácticamente indefinida, incluso servirá para pagar por 90 días salarios mínimos nuevos a empleados de empresas privadas y, según refirió el viernes, pidió crear un plan de atención especial de salud a través del documento.Mientra tanto, el carnet gana terreno ante la crisis país: los bonos sociales aumentan, como el más reciente, por el arranque de la reconversión monetaria, que asciende a e 600 bolívares soberanos (Bs. 60.000.000) y que ya han cobrado más de 10 millones de personas.