Venezolanos procedentes de varios estados marcharon este 1 de septiembre en Caracas para exigir la convocatoria de referendo revocatorio. Pasadas las 9:30 de la mañana arrancó una nutrida caminata opositora desde la avenida Libertador y otros puntos de la capital venezolana. La concentración se escenificó en la avenida Francisco de Miranda.
Desde las ventanas de los edificios de Misión Vivienda ubicados en la avenida Libertador agitaban banderas de Venezuela, rojas y blancas.
Pitos, pancartas y consignas han sido una constante en la concentración opositora que desbordó Caracas saliendo desde diversos puntos hasta concentrarse en el municipio Chacao.
¡Si se puede! y ¡Revocatorio ya! se escuchó en el recorrido que lo logró convocar a cientos de venezolanos que protestaron contra las políticas económicas del gobierno nacional y pidieron soluciones a la escasez de productos de primera necesidad y medicamentos; además de combatir los elevados índices de inseguridad en Venezuela.
Crónica de la marcha opositora
Llegó el 1 de septiembre. Caracas se convirtió en el epicentro de la convocatoria hecha por la oposición para exigir la activación del referendo revocatorio. Desde diferentes estados llegó gente. Algunos completaron su recorrido a pie.
La convulsa capital de Venezuela amaneció con buena parte de sus comercios cerrados. Las calles ajenas a la marcha lucieron mayormente desoladas. La actividad se concentró hacia las zonas donde estaban convocadas concentraciones.
Poco después de las 9:30 de la mañana, vestidos de blanco en su mayoría y con banderas de Venezuela, una marea humana caminó desde la sede de Acción Democrática, en la Florida, justo en la frontera entre el municipio Libertador y Chacao, bordeando la avenida Libertador rumbo a la Francisco de Miranda. Allí la oposición instaló la tarima donde miembros de la MUD y activistas se dirigieron a los asistentes.
Un cordón policial se ubicó en los límites entre Libertador y Chacao, para resguardar el orden. En el recorrido también se dispusieron efectivos policiales para preservar el orden público. La marcha no tenía permiso en el municipio Libertador, por eso la muchedumbre opositora caminó en dirección contraria, hacia el Este.
¡Si se puede!, ¡Sí se puede!, ¡Revocatorio ya!, ¡Queremos revocar el hambre! Las consignas tomaron fuerza en el recorrido en el que reinó la paz.
A la altura de Pdvsa la Campiña, en el trazo caminado por la oposición, simpatizantes del oficialismo montaron una concentración. Los opositores pararon unos minutos para que el grupo oficialista llegara a La Campiña y luego siguieron su recorrido. No hubo enfrentamientos.
Jóvenes, niños, abuelos marcharon. Unos en silla de rueda como Angelina Cupello de Rísquez, de 101 años. El próximo 2 de octubre cumplirá 102 años. Sonriente y con un sombrero que la protegía del sol asistió con sus nietas.
Con dos banderas de Venezuela pegadas en sus mejillas, María Herrera, quien viajó desde el vecino estado Aragua, enumeró las razones de su viaje a la capital zuliana. “Yo marcho por un mejor país, marcho por mis hijos, marcho porque no podemos ser indiferentes ante la crisis que nos tiene haciendo colas, pasando necesidades. Marcho por un país donde se premie el trabajo y cada quien sea libre de pensar”.
Desde la avenida San Martín, La Carlota, Altamira, la avenida Libertador y vías adyacentes caminaron hacia Chacao. En Caracas, la ciudad de la eterna primavera, el día comenzó con un sol radiante, a ratos hizo calor. Poco después de mediodía una lluvia de quince minutos refrescó.
Con su túnica blanca Teresa Fajardo, una monja de las Hermanitas de Montalbán, en el municipio Libertador, caminó por la avenida Francisco de Miranda. Allí una marea humana tapizó de lado a lado el lugar. Muchos, ansiosos por estar cerca de la tarima, debieron irse hacia las avenidas cercanas ante la imposibilidad de romper ese muro que de a poco hizo del este caraqueño. Apenas quedó espacio para caminar. Teresa resumió sus razones para sumarse a la marcha convocada por la Mesa de la Unidad Democrática: “Marcho porque quiero un país con prosperidad espiritual y económica. Marcho por un país de oportunidades, de paz”.
“Estoy impresionada de ver tanta gente. Todos queremos un mejor país”, exclamó Malena Hernández, una caraqueña que se trasladó junto a su nuera Lisbeth Amaya desde el Junquito. Ambas marcharon por primera vez.
A las 2:00 de la tarde, tal como estaba pautado, terminó la concentración. El río de marchantes caminó en dirección contraria bordeando el bulevar Sabana Grande para tomar el Metro de Caracas. Las estaciones Altamira, Chacao y Chacaíto permanecieron cerradas durante la actividad. El llamado a marchar terminó en paz.
Coincidió marcha opositora con punto oficialista en Pdvsa La Campiña en la avenida Libertador. No hubo ningún enfrentamiento entre ambos.
Monjas marchan rezando el rosario
Eimy luce su bandera de Venezuela
Decenas de marchistas caminaron el bulevar Sabana Grande rumbo a la tarima ubicada en la avenida Francisco de Miranda, Chacao.
María de los Ángeles viajó desde Aragua para sumarse a la marcha.
Sor Teresa Fajardo. Monja de las Hermanitas de los pobres de Montalbán. “Marcho porque quiero un país con prosperidad espiritual y económica”.
Malena Hernández, Caracas. «Mi hija y yo vinimos a la marcha. Esto ha sido espectacular. Estoy impresionada de ver tanta gente. Todos queremos un mejor país»
Lisbeth. Vine desde el Junquito. Primera vez que marcho porque quiero lo mejor para mi país. Ya estamos cansados de estos enfrentamientos y la escasez.
Javier Contreras de 47 años. Esta es la marcha más grande de la oposición que he presenciado. Tengo 10 años viviendo en esta zona de Caracas. Habitante de avenida Libertador.
Marcos de las Salas mostró pancarta con productos escasos.
Una abarrotada avenida Francisco de Miranda se pudo ver el jueves 1 de septiembre.
Los abuelos también marcharon.
Angelina Cupello de Rizquez, una abuela de 101 años se contó entre los marchistas.