Entre observadores o acompañantes internacionales está el dilema para el proceso parlamentario del 6 de diciembre. Según los términos del Consejo Nacional Electoral, en Venezuela se usa la “veeduría”, pero sectores de oposición solicitan públicamente que una misión extranjera constate y verifique la autenticidad de los comicios.
Desde 2007 el órgano electoral cambió el modelo basándose en la confidencialidad del sistema, considerado el más seguro del mundo, el más auditable, y alegando que en el caso de las misiones de observación se violenta el principio de soberanía nacional.
Por tanto, los acompañantes pueden presenciar desde el punto de vista técnico, el diseño y ejecución de las operaciones electorales, “de acuerdo con el Plan de Observación Nacional Electoral y/o Plan de Acompañamiento Internacional Electoral, y las decisiones del CNE”, indica el reglamento de la Ley de Procesos Electorales (Lope).
“La observación intenta verificar el cumplimiento de los parámetros de elecciones limpias y libres, e integridad electoral de los procesos que se desarrollan en el mundo. Hay muchos debates sobre lo que significa elecciones limpias y libres pero eso implica que no haya coerción, que se garantice el secreto del voto, que se inscriban los candidatos de forma plural”, expuso Jesús Castellanos, politólogo.
Castellanos explicó que en el caso de la observación existen dos modalidades: a corto plazo, que abarca solo el día de la votación y el escrutinio; y a largo plazo, que abarca todas las fases del proceso electoral, desde el registro de electores y postulaciones hasta la proclamación de los candidatos. Es factible hallar una misión que incorpore los dos tipos.
En Venezuela se creó un esquema alternativo, se le llama observadores a las personas miembros de los organismos nacionales, y acompañantes a los extranjeros.
José Domingo Mujica, miembro del Grupo de Observación Asamblea de Educación, detalló que tienen una serie de restricciones, por ejemplo, no se permite hacer declaraciones públicas, las observaciones deben hacerlas en privado al CNE y por medio de un informe que se entrega al final.
Desde que existe este tipo de observación se acredita a organizaciones nacionales, a representantes de la Unasur y además se permite que los partidos inviten a “acompañantes políticos” extranjeros que se rigen bajo los mismos parámetros.
Sin embargo, miembros de la Mesa de la Unidad exigen la presencia de técnicos de la OEA y la Unión Europea, lo que parece cuesta arriba.
“Nosotros aprobamos el acompañamiento de la Unasur tal como se ha venido haciendo durante todos estos años. La OEA no ha estado aquí, ni la Unión Europea, porque incluso tenemos asociaciones civiles de Venezuela que son observadores nacionales. Nosotros sí le acreditamos acompañantes políticos a los partidos, ahora, ponemos las reglas claras: tú no puedes venir a otro país a descalificar al ente comicial, a malponer el proceso, porque debe estar en el marco del respeto a la soberanía”, dijo en una entrevista a este diario la rectora Tania D’ Amelio.
Aunque el rector Luis Emilio Rondón asomó que está abierta la posibilidad para que se invite a otras organizaciones, además de Unasur, pero éstas deben hacer la solicitud.
De acuerdo con el rector jubilado del CNE, Germán Yépez, de 2000 a 2006 se habían producido demasiadas intromisiones de la OEA y la UE y por eso se tomó la decisión de cambiarlo.
“En el caso de la UE es un órgano político, dirigido por las fracciones que defienden los intereses de los países que lo integran, entonces, cualquier intento de observación electoral de ellos viene ya prejuiciada por una intencionalidad política. Tampoco acepta Venezuela a la OEA porque está altamente influenciada por los Estados Unidos, por ello el CNE prefiere buscar el acompañamiento de esquemas técnicos como el que deriva de Unasur, conformado por los órganos electorales de los 12 países, además se ha venido creando una estructura especializada en ese ámbito, sin pretensiones de imponer esquemas políticos, sino desde el punto de vista técnico (…)”, opinó.
No obstante, hay sectores que lo critican porque “quienes vienen de Unasur tienen vinculación ideológica y se sesga la observación”, han dicho dirigentes de oposición.
Yépez agregó que el CNE deja claro que debe haber respeto a la soberanía venezolana, que es una elección “administrada, organizada por un órgano autónomo”.
La organización Súmate, por su parte, insistió en que es necesaria la presencia de las misiones de observación internacional “para que puedan contribuir a un ambiente electoral en condiciones de equidad para las organizaciones políticas y los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional”.