El ministro de Industrias Básicas, Juan Arias, señaló que la empresa Siderúrgica del Orinoco (Sidor) se ha visto afectada por diferentes agentes externos que han intervenido en su funcionamiento.
Arias dijo que «el impacto del fenómeno del niño y otros problemas de menor peso, como mafias, que estuvieron saqueándola que estuvieron robándole cables y piezas a los equipos, lo bueno es que fueron desmantelados incluso fuimos aguas arriba, descubrimos quién estaban fundiendo el cobre que se hurtaba de los distintas máquinas de Sidor y se allanó a esa empresa. Nosotros fuimos tras el dueño del Circo».
El ministro dijo que se espera aumentar a 20 millones de toneladas la producción entre los productos de peyas, palanquillas y alambrón.
Sostuvo que «la producción de las industrias básicas es clave para reactivar todo el complejo industrial venezolano. Nunca se detuvo totalmente, pero ahora con el arranque de Sidor vamos a imprimirle mucha fuerza al desarrollo industrial del país».
Al ser cuestionado sobre el desempeño de empresas privadas que han sido expropiadas para luego pasar a estadales, el funcionario argumentó: «Hay un centenar de empresas recuperadas por los trabajadores, que eran chatarra. Había algunas que todavía estaban producciendo televisores en blanco y negro, desde ahora se están produciendo con tecnología actual».
«Las empresas tiene derecho a morir también, una empresa que muere es difícil levantarla. Esos trabajadores que levantaron unas empresas quebradas han hecho un acto de heroismo productivo. Hay casos en lo que se hizo lo contrario, la empresa estaba plenamente productiva y hoy está mal, no dudo que pueda haber uno que otro caso pero esa es la excepción, no es la norma», confesó.
Sobre el proyecto de ley de Producción Nacional promovida por el parlamento, Arias señaló: «Esta ley lo que pretende es reprivatizar empresas que han sido recuperadas con gran esfuerzo. Los trabajadores no van a permitir que le quiten unas empresas que levantaron con tanto esfuerzo. Quieren hacer unas reprivatizaciones, pero no al antiguo dueño sino al mejor postor, allí lo que hay es una cofradía de bandoleros que pretenden arrebatarle a los trabajadores y al Estado, fábricas que hemos construido en revolución, que hemos construido con ayuda de otros países».