Heilet Morales
Enviado especial, Quito
Manejando él mismo llegó el presidente Nicolás Maduro a la 1:15 de la tarde de este lunes al histórico centro de Quito, mientras su par colombiano, Juan Manuel Santos, llegó en medio de vítores y rechiflas por parte de los movimientos sociales que se congregan en la Plaza Grande, vecina del Palacio de Carondelet.
El Jefe del Estado venezolano tuvo como primer destino la catedral Metropolitana de Quito, donde depositó una ofrenda floral en el vínculo más histórico entre Caracas y Quito, o mejor dicho, entre Cumaná y la capital ecuatoriana; la tumba del gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.
La imponente catedral, con arquitectura gótica, recibió al Mandatario venezolano, quien recorrió las piezas artísticas reunidas en el recinto religioso, como el lienzo de La Muerte de la Virgen, del artista Miguel de Santiago, una de las obras más importantes que reposan en la catedral.
Al terminar su recorrido, Maduro se dio un baño de gente en el trayecto de dos cuadras que separan a Carondelet de su vecino más religioso. Entre timbales y clarines los movimientos sociales, como la juventud comunista ecuatoriana, el frente amplio y los grupos de apoyo de Alianza País (partido de Correa) Maduro se detuvo en varias ocasiones para estrechar las manos de la gente que al grito de: ¡Alerta, alerta, alerta! Que camina la espada de Bolívar por América Latina! Le acompañaron.
Al interior del palacio, dos grupos de niños, uno de la República de Colombia, otro del Centro Intercultural Bilingüe del Ecuador recibieron a Correa y a Maduro. “Mira, mira Correa, es igualito a ti”, le decía Maduro a su par ecuatoriano señalando a uno de los niños del centro bilingüe, que hablan español y quinchua, mientras éste sonreía.
Pocos minutos después del arribo de Maduro llegó Santos a Carondelet. En realidad, pudieron haberse hasta topado en la entrada si Maduro demoraba un poco más, cosa que en ningún caso tenía previsto el protocolo.
En el caso de Santos, la reacción de los movimientos sociales, quienes compartían en la Plaza Grande con grupos de oposición a Correa fue de menos respaldo, incluso, algunas rechiflas se dejaron colar justo en el momento en que el anfitrión ecuatoriano recibía a su par colombiano.
Adentro, también los niños del centro cultural bilingüe y de la escuela República de Colombia, recibieron a Santos agitando banderas de Ecuador, Colombia y Venezuela.
Al subir las escaleras y ya con el trébol en palacio: Tabaré Vázquez, Rafael Correa, Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, se cerraron las puertas a la prensa e inició un encuentro que pone una vez más a prueba la integración suramericana, que esta vez se dirime lejos del norte, más bien en sus entrañas.