Política y Economía

PERFIL / Conoce a Jorge Pérez, el diputado chamo de la AN

Llega retrasado por más de una hora. Estaba en la instalación de la comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional, instancia que integra en representación del Partido Socialista Unido de Venezuela. Jorge Pérez, de 22 años, pasa la puerta de la pequeña oficina del piso tres del edificio de Pajaritos —sede administrativa del Parlamento nacional— enfundado en una chaqueta tricolor, jeans y zapatos deportivos.

Poco después de reunirse unos breves minutos con su también joven asistente, ofrece disculpas por la demora, y por los repetidos cambios que sufrió el encuentro, debido a la apretada agenda que lleva desde que es diputado por el estado Cojedes.

Hasta los momentos en las pocas sesiones de  la Asamblea Nacional desde su instalación el pasado 5 de enero, el joven  no ha usado su derecho a palabra en el hemiciclo por el Bloque de la Patria; no obstante, promete hacerlo. Asegura que no será un diputado de solo levantar la mano a la hora de votar, “como otros”, dice entre dientes.

En poco tiempo ya ha acoplado un pequeño equipo, integrado por el asistente, el escolta, quien trabajó con su padre, y el chofer, aunque eso no le ha impedido almorzar sentado en un banquito cercano al propio edificio administrativo, ya que —entre punto y punto de la agenda— no le quedó tiempo para una comida más formal. 

 

Pérez fue el candidato más joven de las elecciones parlamentarias.  

El diputado cuenta este hecho casi como una travesura, ya que las personas que pasaban a su alrededor lo reconocieron y se preguntaban: ¿pero, éste es el diputado?, a lo que él restó importancia ya que solo tenía hambre. Así también ha optado por sentarse en el piso en alguna reunión donde no han alcanzado las sillas, sin temor a ensuciar sus pantalones. 

Estos son los pocos minutos de desenfado que se permite el estudiante de comunicación social, quien tras ganar las elecciones de 6 de diciembre por el circuito 1 de Cojedes se convirtió en el diputado más joven del nuevo Parlamento, luego de ser también el candidato de menos edad, con 22 años. 

“No me dio miedo”, dice con seguridad al comentar sobre su candidatura a este centro de la política nacional. Como miembro de la Juventud revolucionaria tenía rato trabajando en comandos de campaña, tanto de la gobernadora Érika Farías como del propio presidente Maduro, y además integra el Movimiento por la vida y la paz de la entidad que lo vio nacer.

El joven habla con pasión, seguridad y vehemencia al responder cada pregunta realizada, no mide tiempo, ni le incomodan las interrogantes sobre los errores en los que ha incurrido el gobierno nacional —y que ha admitido el propio presidente— que trajeron como resultado que más de dos millones de personas votaran en contra del proceso revolucionario en las pasadas elecciones, dejando a la oposición con 112 diputados, inicialmente, y luego con 109.

Ganó por el circuito 1 de Cojedes.  

Se reconoce radical, indispuesto a flaquear en los conceptos principales de la revolución bolivariana, basados en gran medida en las reivindicaciones sociales. Admite que el tema salud y educación, por ejemplo, debe ser debatido, pero “jamás bajo la lupa mercantilista, que es la que guía los pasos de la oposición”.

Su radicalismo sale al encuentro con claras afirmaciones. Su candidatura es fruto de una de ellas, al asegurar que la muerte del diputado Robert Serra tenía el propósito de amilanar a la juventud chavista y eso no lo podían permitir o, por lo menos, así lo percibe él con gran convicción. 

Asimismo, considera que los jóvenes que cruzan el umbral de Maiquetía sin intenciones de retornar al país están tomando el que quizás sea “el camino más fácil”. En este sentido, recordó a los hombres que murieron por Venezuela hace dos siglos por la independencia del país e invitó a este “pequeño sector” a tener capacidad de lucha y voluntad política para sacar el país adelante. 

Como joven revolucionario no le concede ningún argumento válido al sector contrario, porque si fuera así “estaría del otro lado y no de éste”. Solo acepta que sus representantes fueron capaces de estructurar una buena campaña electoral para las elecciones legislativas, la cual tuvo como base el engaño, a su parecer. 

Entre sus aficiones está la práctica de las artes marciales.  

A medida que habla observa con disimulo a su asistente, de 23 años, y graduado en ciencias políticas, quien toma anotaciones de las afirmaciones del diputado. Conoció a Luis Salas (asistente) desde el bachillerato en la Organización Bolivariana Estudiantil. 

La identificación partidaria nació en Pérez desde muy chamo. A los 14 años tuvo su primer encuentro con el presidente Hugo Chávez, quien le generó una impresión de tal magnitud que al apenas cumplir los 15 años establecidos para inscribirse en el Psuv lo hizo sin titubear. “Se me nubló la mente”, recuerda de ese día.

El 6 de febrero de 2010 marcó su comienzo en la política nacional, en un encuentro en el Poliedro de Caracas con el entonces presidente Chávez. 

Jorge siempre se destacó por ser un buen líder estudiantil, delegado de curso, de plantel, de municipio. Ahora sus pateaderos serán los pasillos del Parlamento nacional, entre nombres tan avezados en el campo político como Henry Ramos Allup y Diosdado Cabello. El diputado confiesa que no se siente como “cucaracha en baile de gallina”, refrán usado por la periodista para preguntarle por su comodidad o incomodidad ante experimentados funcionarios, quienes llevan años en el mundo político. Luego de reírse y afirmar con seguridad que no, reconoce que le desagrada un poco el término empleado.

 

Es el mayor de tres hermanos.  

Pasan los minutos y el tiempo no mide las respuestas. En un momento determinado mira el reloj, a Salas, y menciona que tiene otra actividad. Al parecer, hoy también saldrá una “bala fría” como almuerzo, quizás en el mismo banco y ante los mismos transeúntes impertérritos. 

Ante las actividades relacionadas con su nuevo rol asegura que no descuidará las otras desempeñadas en el corazón político juvenil de Cojedes, que no son pocas, ni sus estudios. Le faltan dos semestres para graduarse de comunicador social en la Misión Sucre. Hasta los momentos no ha faltado a la primera clase, que toma en horario nocturno los fines de semana, ya que las actividades parlamentarias coincidieron con el fin del semestre.

El joven de baja estatura, de color canela y ojos claros no tiene novia. Tiene como hobbie el karate, especializado en el kata, y hasta los momentos no ha visto la última película de J.J. Abrams, Star Wars, Episodio 7. Dice que en Cojedes no hay cines. En Caracas ha disfrutado del Waraira Repano y de El Calvario.

Se declara apasionado de la lectura, aprendió a leer con un atlas mundial a los tres años, de manos de su mamá maestra. Le encanta la música venezolana, gracias a la herencia genética de su padre, quien además de ser zootecnista, instructor de defensa personal de la Policía de Cojedes; era cantante. También le transmitió el amor por el dibujo y la pintura, actividades que practica, a diferencia del canto. 

Al momento de la despedida todavía vacila un poco en torno a las entradas y salidas que puede usar tanto en el edificio de Pajaritos como en la propia Asamblea Nacional. Su postura de diputado no lo abandona en ningún momento, ni siquiera cuando posa para las cámaras fotográficas. No deja que el joven salga muy a menudo durante el encuentro, quizás para brindar la mejor impresión del parlamentario.

No se distiende ni cuando caminó a la escalinata que conduce a la presidencia de la AN, y explica que no puede posar ante el pendón de El Libertador Simón Bolívar, que plasma la obra del pintor peruano José Gil de Castro. “No estoy en contra de Bolívar, de hecho he estudiado esa pintura, pero es un tema de partido. No veo conveniente tener ese fondo”, se disculpa Jorge. En este sentido, la fuente escultural del patio central toma protagonismo, al igual que la estatua ecuestre de El Libertar de la plaza Bolívar de Caracas, donde el diputado se siente complacido de posar. 

Proveniente de un hogar sencillo, hermano mayor de tres hermanos, promete no dejarse embriagar por el poder y tener siempre a la mano los preceptos éticos y morales que le inculcaron la maestra y el instructor de artes marciales, así como a no flaquear en los intereses sociales que lo metieron en la política. A la vista estará su desarrollo personal y político, tras la vitrina que implica el hemiciclo de la Asamblea Nacional.

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