El embajador señaló que la resolución de los problemas en la zona limítrofe entre Colombia y Venezuela “tiene que partir de la participación de los actores en el territorio”.
, quien ha sido embajador de Venezuela en Colombia, aseguró que el “indefinido” cierre fronterizo anunciado por el Gobierno Nacional, desde el pasado 19 de agosto, es una medida puntual que “no resuelve” el problema del contrabando en la frontera Colombo-Venezolana y solo se trata de una decisión “transitoria y coyuntural”.
Marín, entrevistado en el programa Análisis Situacional que se transmite los domingos a partir de las 7:30 pm por Globovisión, bajo la conducción del presidente de Hinterlaces, Oscar Schémel, señaló que la medida “es eficaz en un primer momento” y se aplica con carácter de “urgencia para tratar de enfrentar a grupos criminales que han tomado territorio de esa franja fronteriza”.
“Se ha desarrollado (en la frontera) una economía subterránea que combina la parapolítica, el narcotráfico, el contrabando, el crimen (extorsión, el secuestro) y el paramilistarismo que es el eje fundamental a través del uso de la violencia para lograr que esa economía crezca y desarrolle como lo ha hecho”.
El también ex ministro de Industria y Comercio y ex ministro de Estado para la integración y el Comercio Exterior agregó que la economía de la zona fronteriza al mismo tiempo ha contribuido a la exportación ilegal de bienes y servicios, “muy rentable para los grupos criminales y a ellos se han adherido de algún modo empresas formales que operan en ambos países para facilitar esto”.
“¿Cómo es posible que desarrolle una economía del orden de los 5 mil millones de dólares, muy por encima de la economía formal?”, preguntó Marín al precisar que la balanza comercial entre ambos países proyectada para este año en el orden de los “1200/1300 millones de dólares”.
¿Cómo influye la política cambiaria? El analista explicó que la política cambiaria de ambos países es la que determina la diferencia de precios que suma beneficios a los contrabandistas.
“Un producto básico como un kilo de harina de maíz puede costar hasta 10 o 12 veces más que en Venezuela en términos del cambio. Eso hace muy competitivo el contrabando para financiar una cadena de corrupción y colocarlo en buena parte del país”.
Marín sugiere la reestructuración de la economía en función de hacer “una convergencia en el tipo de cambio, una reforma monetaria y financiera”; que a su vez permita “una transformación hacia el desarrollo endógeno”.
Por otra parte, Marín indicó que del lado colombiano “no se toman también las decisiones y eso significa romper intereses”. Por ende, destacó que se necesita una voluntad política pero “hasta ahora lo que hemos tenido es un doble discurso”.
El embajador señaló que la resolución de los problemas en la zona limítrofe entre Colombia y Venezuela “tiene que partir de la participación de los actores en el territorio”. Asimismo, planteó la necesidad de implantar un plan de desarrollo territorial binacional para buscar la integración productiva.
Por otro lado, detalló que desde el punto de vista social “hay que atender esas zonas como una sola”. No obstante, “la vuelta que le está dando el Gobierno colombiano (al problema limítrofe) no es más que un esquema de echarle la culpa al otro y de distorsionar la opinión pública mundial para acorralar al Gobierno de Venezuela”, concluyó Marín.