El nuevo presidente de Fedecámaras, el zuliano Francisco Martínez, aseguró este domingo que la nueva gestión de la organización debe estar abocada a influir en los cambios económicos del país.
“Nosotros desde Fedecámaras podemos realizar muchos aportes a la nación pues es innegable la actual crisis que estamos viviendo y la cual debe ser atacada de manera consensuada con ambos sectores del país”, destacó.
“Esta es una gestión que hemos venido compartiendo un grupo de personas, que incluso hemos hecho hasta nuestra mea culpa de errores que hemos cometido en el pasado, los hemos asumido, y consideramos que debe pasarse la página y, por sobre todo, no volverlos a cometer y mantenernos perfectamente alineados hacia lo que debe ser la verdadera razón de Fedecámaras, que tiene que luchar por la propiedad privada, por todo lo que tiene que ver con la libre iniciativa y todos aquellos de diseños de políticas públicas que ojalá en algún momento podamos sentarnos a acordar, cuál es el verdadero modelo económico que de una vez por todas nos enrumbe hacia el modelo de desarrollo, del progreso, del bienestar”, dijo el empresario en entrevista con el periodista José Vicente Rangel, transmitido por Televen.
Reiteró que la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) no busca repetir errores cometidos en el pasado. “Yo pienso que desde Fedecámaras podemos aportar mucho al país, de hecho, creo que uno no puede ocultar la realidad que estamos viviendo. Actualmente hay una crisis bastante aguda en el país que tiene que ser atacada y consensuada con la unión entre el sector público y el sector privado. Nosotros desde Fedecámaras hemos propuesto como una pequeña agenda de cinco puntos que deberíamos empezar a ponerlo sobre el tapete del gran debate nacional que se debe dar en el país, porque el país está esperando, y creo que nosotros estamos obligados a eso”.
Precisó que la propuesta de Fedecámaras ante la crisis económica que atraviesa el país incluye la revisión del régimen cambiario. “Nosotros consideramos que hace falta unr régimen un tanto más eficiente, para que la planificación de la compra de la materia prima, insumos intermedios y de repuestos, que son tan necesarios para la producción de bienes y servicios, deberíamos tener un sistema que vaya más tendiendo a ese régimen que permita una mayor planificación de nuestras empresas. Ojalá que podamos tener una economía tan fuerte y tan robusta, que no haga falta tener mecanismos de control sino que la misma economía. Más que estar cuidando la fuga de capitales, más bien estemos regulando o vigilando los capitales que quieran venir hacia Venezuela”.
Expresó que “mientras eso no ocurra (revisión del sistema cambiario), vamos a seguir teniendo problemas muy severos en la capacidad productiva del país, ese es uno de los cuellos de botella más importantes que tiene ahorita la producción”.
Considera que “también se necesita un sistema de construcción de precios, incluso Cavideas tiene una propuesta bien innovadora (…) Las estructura de costos en los encadenamientos productivos suelen ser muy complejos y ese sistema debería contemplar la posibilidad de que estén todos los costos contemplados en esas estructuras muy complejas, que permitan entonces construir los precios con las rentabilidades adecuadas, ese es otro de los cuellos de botellas”.
Sobre la especulación
El empresario zuliano opina que “El Estado sí debe enfrentarla y debe regularla de alguna manera, pero el excesivo control más bien está inhibiendo la posibilidad de poder tener los productos en los mercados con las rentabilidades adecuadas”.
Considera que tanto “el excesivo control como la excesiva especulación son malas, creo que debería haber el control suficiente para que la especulación no exista, además, la mejor manera de controlar la especulación debe ser incentivando la producción nacional. En la medida que tú puedas tener una producción que abarque y que pueda satisfacer la demanda de todos los venezolanos, en esa medida no estará. Nadie especula con abundancia, así que yo considero que más que tener un gobierno controlador, en un gobierno que probablemente se ha convertido en la peor espada de Damocles de los empresarios, una especie de policía que inhibe la productividad de las empresas venezolanas, deberíamos tener un Estado promotor y muy vigilante de que esas inversiones que vengan al país, tanto nacionales como extranjeras, permitan que estén seguras y más bien prosperen y se siembren en el país”.