Colombia intensificó los controles migratorios en la frontera con Venezuela para mantener la seguridad y el orden en los pasos limítrofes, informó el lunes el Gobierno de Bogotá, seis meses después de que Caracas cerró unilateralmente varios cruces.
Las autoridades de migración comenzaron a exigir a todos los extranjeros que ingresen por la frontera con Venezuela pasaporte, visa de trabajo en caso de que estén vinculados laboralmente con una empresa en Colombia y cartas de invitación o reservas hoteleras para los turistas.
«Vamos a seguir trabajando para tener una frontera segura, moderna y beneficiosa para nuestra población. En este contexto, las medidas migratorias adoptadas por Colombia tienen como objetivo mantener el flujo regulado, seguro y ordenado en los pasos fronterizos», dijo un comunicado del Gobierno de Colombia, que antes era más laxo en los controles migratorios.
Varios cruces de la frontera terrestre de Colombia y Venezuela, de 2.219 kilómetros, permanecen cerrados desde el 21 agosto, tras una orden del presidente Nicolás Maduro para combatir el contrabando y la presencia de bandas paramilitares en su país.
