La frontera entre Colombia y Venezuela cumplió este jueves una semana cerrada luego de que presuntos contrabandistas colombianos hirieron a tres militares venezolanos. Como consecuencia del cierre de la frontera, 1.097 ciudadanos de Colombia han sido deportados desde Venezuela y ha habido denuncias de maltratos a colombianos.
«Después de visitar a estos compatriotas que están en los albergues, escuchar sus historias, se le arruga a uno el corazón. Son historias desgarradoras, como son las historias de miles de colombianos que han sido deportados, 1.097 deportados oficialmente», sostuvo la víspera el presidente Juan Manuel Santos.
Agregó que «no es admisible, bajo ninguna circunstancia, la forma como muchos colombianos han sido expulsados del territorio venezolano, dejando atrás hijos, muchos de ellos niños, como la hija de 12 años de una señora que me contó su historia y que se quedó al otro lado de la frontera, mientras a su mamá la sacaban de donde había vivido por años. Me decía esta señora: ‘Me sacaron como a un perro»’.
Santos aseguró que no habrá desabastecimiento de combustible en las ciudades colombianas de la frontera e hizo hincapié en que los colombianos expulsados de Venezuela tendrán en Colombia sus derechos a la salud, la educación y la vivienda.
Santos dijo también que los problemas de Venezuela tienen su origen en ese país, no en Colombia ni en otras partes del mundo.
Aunque unos cinco millones de colombianos viven en Venezuela, la ofensiva de seguridad se ha enfocado en algunos poblados cercanos a la frontera. El presidente Nicolás Maduro dice que en dichas poblaciones la escasez generalizada y la delincuencia rampante se deben a bandas de inmigrantes.
Maduro cerró la frontera la semana pasada luego de que hombres armados, según Caracas paramilitares, hirieron a tres militares venezolanos que efectuaban un patrullaje para combatir el contrabando.
Encuentro de cancilleres
Puntos concretos de la reunión: la creación de un nuevo plan binacional conjunto de seguridad para la zona fronteriza, para lo cual se reunirán en las próximas horas los ministros de Defensa de ambas naciones; la vigilancia por parte de Colombia de 47 trochas y la visita de los defensores de Venezuela y Colombia a los municipios fronterizos.
La primera en declarar a los medios, luego de la reunión, fue la canciller colombiana María Ángela Holguín, quien calificó la reunión de “positiva, franca y realista”, y manifestó que analizaron temas como el contrabando, el narcotráfico, las bandas criminales, el diferencias cambiario, factores que afirmó, “afectan a ambos países por igual”.
No obstante, expresó: “Reconocemos el daño inmenso que el contrabando ha hecho a Venezuela” y señaló que “del contrabando de combustible venezolano se lucran bandas criminales”. Dijo que “de la cooperación con Venezuela no nos va a sacar nadie”.
Holguín aseguró que su Gobierno continuará acompañando a los deportados —unos 1.097 según la última cifra oficial colombiana—: “Vamos a entregar todo lo que el Estado colombiano tiene para que puedan volver y sientan que están en su país”. Además, reconoció que durante años Venezuela ha recibido a colombianos de forma generosa, al punto que sus nacionales “la sienten también como su patria”.
Dijo que los defensores del Pueblo de ambas naciones se reunirán para establecer los “protocolos para deportaciones y en el tema de la seguridad, señaló que a través del Ministerio de Defensa colombiano se decidió “fortalecer la lucha en 47 pasos informales (trochas) contra la ilegalidad”. “Esperamos que sea binacional, por ahora es de Colombia, sabemos que juntos haremos más, por ahora lo hará Colombia”, afirmó. Y sobre el comercio ilícito dijo: “Tenemos que reconocer que ha habido un trabajo conjunto entre los dos países para el tema del contrabando”.
En torno al diferencial cambiario, la canciller neogranadina dijo que los ministros de Economía y de Hacienda tratarán el tema. Holguín sostuvo que el cierre de la frontera no es la manera adecuada de combatir los delitos fronterizos: “Hemos hecho el llamado a Venezuela para abrir el paso, para que sea una frontera nueva y productiva”.
Venezuela, en la voz de su canciller, Delcy Rodríguez dejó clara la posición firme de Venezuela: “Hemos tenido una franca conversación, como hablan los hermanos, un diálogo muy productivo en la búsqueda de una nueva ruta que nos permita construir una nueva frontera”, señaló. Rodríguez refirió que el cierre temporal y el estado de excepción se tomó “en razon del desborde de delitos violentos en la frontera”.
La canciller venezolana confirmó la reunión de los ministros de Defensa de ambas naciones pronto para crear un plan de seguridad binacional conjunto.
“Pedimos el listado de los paramilitares desmovilizados” para evaluar cooperación binacional y estrechar la cooperación judicial.
La diplomática criticó el llamado (de César Gaviria) de que Colombia salga de la Unasur: “Se quedarán ‘con los crespos hechos’ porque aquí estamos dos países hermanos, de la Unasur, resolviendo los problemas”.
También rechazó “la falacia mediática” del supuesto maltrato a ciudadanos colombianos en el proceso de deportación. “La verdad es que Venezuela es una patria de cobijo, mal podríamos maltrar a los hermanos colombianos”.
“Seguiremos trabajando en las próximas reuniones, en los próximos días para construir una frontera equilibrada, de paz, de estricto apego a la legalidad, que se construya con el intercambio comercial sano, donde no se impongan las mafias.