Política y Economía

Carnet y TAG en la mira del Gobierno para la gasolina

Combinar la Tarjeta de Abastecimiento de Gasolina (TAG), mejor conocida como “chip”, y el Carnet de la Patria luce como la opción más factible del Gobierno para implementar la regulación de la gasolina y establecer “subsidios” directos a los ciudadanos que posean vehículos.

En principio, el proceso implicaría tres fases: automatizar más de 1.650 estaciones de servicio en todo el país, colocar el dispositivo electrónico a más de 4 millones de unidades que conforman el parque automotor (entre transporte público y vehículos particulares) en Venezuela y obligar a que la mayor parte de la población posea el carnet.

Para los analistas, el proceso se perfila bastante “engorroso” y “complejo” si se emplea el carnet como sistema para recibir un subsidio compensatorio y así adquirir más barato el carburante en las bombas. Mientras que los que carezcan de la tarjeta tendrían que comprar el producto a precio internacional.

Días atrás, el presidente Nicolás Maduro anunció el arranque de un censo de todo el parque automotor nacional, a través del sistema Patria. “Tenemos que ir a un uso racional, justo, siempre justo (de la gasolina), y esto va necesariamente a generar cambios en todo el transporte y el carnet de la patria es la respuesta, el censo es la respuesta”, dijo el Jefe del estado.

Ya en Venezuela existe una experiencia en tres estados fronterizos: Zulia, Táchira y Apure, regiones donde hace cinco años comenzó la implementación del TAG, además de la creación  de estaciones de servicios cerca de Colombia que venden la gasolina a precio internacional.

José Sangronis, analista del sector energético, indicó que “lo más seguro es que el uso del chip de gasolina se extienda en todo el país, para ello se tendrían que automatizar todas las estaciones de servicio. La lógica nos indica que a la hora de colocarte el dispositivo tendrás que enseñar el carnet de la patria y así se verificará que estás dentro del sistema o censo que ya arrancó”. 

Apuntó que “con el chip puedes regular el consumo del usuario, que no llene el tanque todos los días, que haga un uso racional del combustible. No creo que en las bombas coloquen lectores del código QR del carnet de la patria porque eso llevaría más tiempo. Pienso que el Gobierno lo que desea es minimizar el consumo de combustible y eso te lo da el TAG (…) quien no lo tenga pagará el litro a precio internacional”.

Francisco Monaldi, analista político y economista especializado en hidrocarburos, formuló recientemente en su cuenta en twitter, que “posiblemente suban el precio de la gasolina sustancialmente y con el carnet se obtendrá una ración al precio inferior. Lo sensato sería subir el precio y dar subsidio directo compensatorio”.

Recientemente, el exministro de Transporte Terrestre y Obras Públicas, Haiman El Troudi, señaló que el combustible venezolano se vende a pérdidas, es decir por “debajo de sus costos de producción”.En un artículo personal y titulado, Venezuela: el por qué y el cómo aumentar la gasolina, El Troudi recomienda ajustar el valor del derivado del petróleo de “manera progresiva” y con períodos de intervalos de tres meses.

“El precio de producción de un litro de gasolina ronda los 0,15 y 0,175 centavos de dólar. A valor de tipo de cambio oficial Dicom, se transarían las operaciones de venta de combustible en las estaciones de servicio con base a un esquema de adecuación escalonada del precio como el que se muestra debajo para fines didácticos y esquemáticos”.

El Troudi también propone “la automatización de pagos en las estaciones de gasolina, a fin de que las unidades de transporte público posean una tarifa diferenciada y mucho menor al resto del parque automotor, a fin de que no se generen presiones inflacionarias”.

Igualmente, asoma la posibilidad de la “automatización general del cobro de pasaje, a través de una adecuación tecnológica del carnet de la patria o la adopción de una tarjeta de transporte homologable a todos los servicios de transporte del país”.

El exintegrante del Psuv, Héctor Navarro, días atrás descartó el uso del carnet en cada una de las estaciones de servicio.  “Una operación tan compleja como poner en todas las bombas de gasolina la lectora del código QR interconectado con todas las bombas del país es una locura, es inviable y sumamente costoso”, refirió.

Según el economista Luis Vicente León, el gobierno se cuidará de que la gasolina siga siendo asequible para todos los bolsillos, con un subsidio mayor a quienes posean el carnet de la patria.

Otros expertos consultados por este rotativo coincidieron que es necesario ajustar el precio de la gasolina a “la realidad”, que sea de manera “progresiva” y que su valor por lo menos compense los costos de producción, actividad que recae en manos de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Jesús Lobo, analista del sector energético, indicó que el precio internacional del litro de combustible “oscila entre $ 0,2 y los 2,1 dólares. Países como Arabia Saudita, Irán y Emiratos Árabes Unidos la comercializan con valores que van desde los $ 0,2 y $ 0,5 por litro (…) que garantizan ganancias. Venezuela debería asumir ese ejemplo (…) ese precio de $ 0,015 es totalmente descabellado, pero si podría ajustarse a por lo menos 0,05 dólares por litro”.

Aseguró que “de ser así estaría en manos del Gobierno establecer una tasa de cambio rentable entre el dólar y su equivalencia en bolívares soberanos. En la actualidad, el subsidio del Ejecutivo a la gasolina  supera los 12 millardos de dólares, un monto bastante considerable que supera ya las reservas internacionales”. Actualmente, el precio de un litro de gasolina en Colombia en dólares es $ 0,82 y en Brasil es de $ 1,25. 

El economista y experto petrolero, José Toro Hardy, apuntó en una entrevista que Venezuela es el único país del mundo en donde “se pueden comprar 157 gandolas de gasolina con lo que cuesta un cartón de huevos. La gasolina no puede ser regalada, pero los venezolanos estamos acostumbrados a tener como único beneficio el combustible”.

En esto coincide el exministro de Industrias y economista, Víctor Álvarez, quien opina que “ajustar la gasolina a los precios internacionales sí sería una verdadera medida de justicia redistributiva, toda vez que este incremento lo pagarían quienes más tienen, aportando ingresos fiscales adicionales para ser invertidos en la ampliación y modernización de la flota de transporte”.

“Si se sincera el precio de la gasolina con base al precio internacional, cada año se obtendrían más de $ 10.000 millones en ingresos adicionales, los cuales bien pudieran ser invertidos en modernizar, ampliar y subsidiar el sistema de transporte público, el cual es utilizado justamente por las personas de menores recursos que no tienen como adquirir un vehículo”, comentó.

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Política y Economía