El Congreso que se instalará el 20 de julio enfrentará una fragmentada escena política, la polarización entre gobierno y oposición y la agenda de reformas pendientes.
El 20 de julio se inaugurará el Congreso de Colombia para el periodo 2026‑2030, en un contexto de profunda división política. El presidente electo Abelardo de la Espriella llega al poder sin mayoría clara, mientras que la izquierda mantiene representación legislativa pero perdió la Presidencia.
Estructura y alineamientos
Según el consultor político Juan Fernando Giraldo, de la firma Búho, aún se está definiendo quién será parte del gobierno, quién la oposición y quiénes actuarán como independientes. Hasta la fecha, solo el Centro Democrático se ha declarado como bloque de gobierno.
Ni la derecha ni la izquierda cuentan con una mayoría simple, lo que obligará al Congreso a asumir un rol de mediador entre liderazgos personalistas. De la Espriella lidera una derecha en proceso de reinvención, mientras que la izquierda se divide entre la figura institucional del congresista Iván Cepeda y la posición aún indefinida de Gustavo Petro.
Principales desafíos legislativos
Giraldo identifica tres retos esenciales: traducir la polarización en matices políticos, aliviar la presión entre el gobierno saliente y el entrante, y definir el manejo de reformas avanzadas frente a los frenos que se pretenden imponer. La primera sesión se centrará en la conformación de mesas directivas, comisiones y la elección de magistrados.
Posteriormente, el Congreso deberá abordar temas urgentes como el Presupuesto General de la Nación y el Plan Nacional de Desarrollo, además de considerar la influencia de las elecciones regionales de 2027 en la configuración de alianzas internas.
Áreas de disputa
Los sectores energético, la consulta previa y popular, el licenciamiento ambiental y las reformas pensional, de salud y laboral se perfilan como campos de confrontación entre el gobierno saliente, que buscará proteger sus logros, y el nuevo gobierno, que intentará frenar avances considerados simbólicos.
Riesgo institucional
El doctor Carlos Arias, de Estrategia & Poder, advierte que el mayor riesgo es que el Congreso, o parte de él, se niegue a reconocer a De la Espriella como presidente electo. Un Congreso fraccionado y polarizado que no reconozca al mandatario representaría el primer gran desafío institucional.
El reto, según Giraldo, no es solo legislativo sino democrático: construir una oposición que pueda disentir sin desconocer las reglas del juego y respetar la institucionalidad y los resultados electorales.