El Parlamento Europeo exigirá explicaciones a la Comisión Europea por la reunión celebrada el martes en Bruselas con una delegación talibán, un encuentro convocado para abordar la deportación de migrantes a Afganistán y que ha desatado preocupación por sus implicaciones políticas.
Críticas por el alcance del encuentro
La cita ha provocado indignación en distintos sectores por el simple hecho de sentar a la mesa a representantes del régimen islamista, en un contexto marcado por el debate sobre cómo gestionar los retornos a Afganistán. La discusión, según lo planteado en el encuentro, se centró en la posibilidad de avanzar en ese mecanismo, lo que aumentó la sensibilidad alrededor de la reunión.
Desde la Comisión, el comisario de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, sostuvo que no se produjeron “concesiones” a los representantes talibanes. Con esa aclaratoria, trató de rebajar la polémica generada por una conversación que, aun así, ha sido interpretada por varios sectores como un gesto con posibles consecuencias diplomáticas.
La versión de los talibanes
Del lado afgano, sin embargo, se afirmó que durante la reunión también se habló de la “reanudación de los servicios consulares”. Esa referencia añade otra capa de complejidad al intercambio, porque sugiere que la conversación fue más allá del tema migratorio y tocó aspectos vinculados con la relación operativa entre ambas partes.
