María Corina Machado regresó al país en medio de una disputa política que mezcla cálculo interno, presión de Washington y la negociación con el chavismo. Su vuelta cierra, al menos por ahora, el problema de la distancia, pero deja abierto el del tiempo y el de las condiciones en las que pudo entrar.
Un regreso sin acuerdo claro
Su entorno sostiene que contó con el beneplácito de Washington, que habría llegado de forma súbita. En el chavismo, en cambio, afirman que no existió acuerdo ni planificación y que los propios estadounidenses están pidiendo explicaciones. En el equipo de Donald Trump también hay versiones divididas sobre lo ocurrido.
La señal más visible ha sido la cautela en Washington. Ni Trump ni Marco Rubio celebraron públicamente el regreso. Trump se limitó a decir que espera que Machado esté a salvo. Rubio, por su parte, escribió que las condiciones que permitieron su regreso seguro son el resultado de las conversaciones de reconciliación apoyadas por Estados Unidos.
Machado volvió después de al menos siete intentos y fue recibida por simpatizantes. En las encuestas sigue encabezando las preferencias: el sondeo de octubre de AtlasIntel para Bloomberg le da 52% de intención de voto, frente al 19% de Delcy Rodríguez.




