Tras los sismos de 7,2 y 7,5 grados que sacudieron la capital y el litoral central, la Plataforma Unitaria Democrática anunció la habilitación formal de todas sus sedes políticas a nivel nacional como centros de acopio y coordinación logística. Voluntarios civiles se desplegaron en esos espacios para recibir, clasificar y distribuir alimentos, medicamentos e insumos médicos destinados a hospitales, refugios y comunidades afectadas.
Críticas a la preparación estatal
La coalición opositora aprovechó el balance logístico para señalar que las primeras 48 horas de la contingencia evidenciaron graves fallas estructurales en los mecanismos de prevención y respuesta del sector público ante eventos geológicos de gran envergadura. Denunció la insuficiencia de recursos, equipos especializados y capacidad de respuesta, lo que obligó a miles de ciudadanos, voluntarios y organizaciones a asumir tareas que deberían haber correspondido a una estructura pública robusta y plenamente operativa. Exigió al Ejecutivo que concentre inmediatamente el personal calificado, las herramientas de excavación y la maquinaria pesada en los puntos de mayor devastación, con especial énfasis en el estado costero de La Guaira, donde la remoción técnica de escombros sigue siendo una carrera contra el tiempo para localizar a personas atrapadas bajo los escombros.
Reconocimiento y llamado a la oración
Junto con el despliegue de sus centros de acopio, la PUD expresó su profunda consideración hacia el personal de bomberos, funcionarios de Protección Civil, médicos, rescatistas y las brigadas de auxilio extranjeras que operan en las zonas de desastre. Finalmente, como acto de acompañamiento civil y espiritual ante el inmenso dolor de miles de familias por el creciente número de víctimas fatales, heridos y desaparecidos, los partidos de la Plataforma Unitaria convocaron a todos los venezolanos a unirse este domingo a las 12:00 del mediodía en una jornada nacional de oración, instando a la población a participar sin distinciones desde sus hogares, iglesias y templos de fe para orar por el descanso de los fallecidos, la fortaleza de los damnificados y el rescate con vida de quienes aún permanecen incomunicados bajo las estructuras colapsadas.
La iniciativa de la PUD pone de manifiesto la capacidad de organización de la sociedad civil frente a la emergencia, pero también subraya la urgente necesidad de que el Estado asuma su responsabilidad de protección y respuesta eficaz, garantizando que la ayuda llegue de manera oportuna y transparente a quienes más lo necesitan.
