Jorge Rodríguez prometió una “solución definitiva” a los problemas eléctricos en el país mediante una reforma legal que, según dijo, será aprobada el próximo martes. La declaración llegó mientras continuaban las protestas por apagones en distintos estados.

En un mensaje publicado en su cuenta de X, Rodríguez afirmó que se comprometieron a aprobar la Ley del Sistema Eléctrico Nacional, a la que describió como una pieza clave para avanzar hacia esa salida definitiva.

La ley, de acuerdo con la lectura hecha en el Parlamento el 22 de octubre, busca regular el servicio eléctrico en todo el territorio nacional y también los intercambios internacionales de energía vinculados con generación, transmisión, despacho, distribución y comercialización.

El texto plantea, además, contribuir al acceso universal al servicio en condiciones de igualdad, continuidad, regularidad, seguridad y calidad, así como asegurar la energía necesaria para las actividades socioeconómicas del país.

La reforma abre espacio al capital privado

Rodríguez admitió la gravedad del colapso eléctrico al señalar que en Venezuela existe “un tremendo problema eléctrico” y que, si no se reconocen los problemas, no hay forma de resolverlos.

Según su explicación, la reforma apunta a desmontar el monopolio centralizado que mantenía la estatal Corporación Eléctrica Nacional y a abrir el paso al capital privado para producir, comercializar y vender electricidad bajo condiciones reguladas.

También atribuyó parte de la crisis a la necesidad de inversiones de gran magnitud y a los efectos del terremoto del pasado 24 de junio, que, según dijo, sacó abruptamente 800 megavatios de la oferta nacional de generación.

Los apagones siguieron y las calles volvieron a cerrarse

Mientras Rodríguez hacía la promesa, continuaban los reclamos vecinales por cortes eléctricos. En las últimas horas hubo manifestaciones en San José de Guanipa, en el estado Anzoátegui, y en Cumarebo, en el estado Falcón.

En San José de Guanipa, los vecinos salieron a protestar por los racionamientos imprevistos que, según denunciaron, paralizan la actividad comercial. En Cumarebo, los habitantes gritaron “¡Queremos luz!” y exigieron a Corpoelec un suministro ordenado y un cronograma de administración de carga que se cumpla.

En la protesta de Falcón, los vecinos advirtieron que los cortes de hasta 14 horas dañan alimentos y queman electrodomésticos. Una de las voceras resumió el malestar con una frase: “Todo el mundo tiene un tope”.

Las denuncias por apagones se han intensificado en el último año y, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en septiembre de 2026 se registraron 1.101 protestas, de las cuales 531 estuvieron vinculadas directamente con los cortes de luz.

Al mismo tiempo, el texto atribuye la crisis a fallas estructurales del sistema: más del 80% de las unidades térmicas estarían fuera de servicio, con plantas operando a 11,5% o 12% de su capacidad instalada y una red todavía dependiente de la hidroelectricidad del Guri.

La situación fue acompañada por nuevos reportes de protestas en redes sociales: