El presidente de Washington, según declaraciones del periodista César Batiz, no busca crear una nueva junta de gobierno para la transición venezolana. En su lugar, la política exterior de EE. UU. mantiene el reconocimiento de la Asamblea Nacional electa en 2015 como la plataforma institucional principal para dialogar con el oficialismo.
Washington mantiene el respaldo a la Asamblea de 2015
Batiz explicó que, a pesar de los terremotos del 24 de junio, Washington decidió conservar la legitimidad jurídica y política de la Asamblea de 2015 frente a las instituciones controladas por el chavismo. La estrategia se centra en usar una institución con reconocimiento internacional, evitando la creación de una nueva estructura de poder.
Dinorah Figuera como interlocutora institucional
El periodista señaló que el protagonismo reciente de Dinorah Figuera responde a la estrategia estadounidense. Según fuentes, la dirigente trabaja en dos frentes: conversaciones con el Departamento de Estado para diseñar un mecanismo formal de negociación y la construcción de un espacio político unitario encabezado por María Corina Machado.
María Corina Machado sigue siendo el liderazgo político
Batiz afirmó que, aunque Machado continúa siendo la figura política principal de la oposición, la administración estadounidense diferenciaría entre el liderazgo político y la representación institucional durante un proceso de negociación. La Asamblea de 2015 seguiría siendo la interlocutora institucional.
Tensiones dentro de la oposición y el oficialismo
El esquema propuesto también genera tensiones. Sectores cercanos a Machado consideran que cualquier negociación debe respetar los acuerdos políticos previos, mientras que algunos sectores militares y dirigentes radicales del oficialismo rechazarían nuevas negociaciones por haber concedido demasiadas concesiones en los primeros meses del año.
Riesgo de repetir negociaciones anteriores
Batiz advirtió que un nuevo proceso de negociación corre el riesgo de terminar con resultados similares a los intentos anteriores. El principal desafío, según él, es garantizar que la negociación produzca cambios políticos reales, no solo ganar tiempo.
