Amir Barati fue extraditado desde Montenegro a Estados Unidos el 1 de octubre y deberá enfrentar cargos en el Distrito Sur de Nueva York por su presunta participación en una campaña de hackeo vinculada al Mabna Institute.
Extradición y acusaciones en Nueva York
La policía montenegrina y el FBI detuvieron a Barati en junio, y luego fue trasladado a Estados Unidos el 1 de octubre. En el caso deberá comparecer ante el Distrito Sur de Nueva York.
En agosto, Barati y otros 16 ciudadanos iraníes fueron acusados de fraude electrónico y fraude informático. La acusación los identifica como integrantes del Mabna Institute, una empresa con sede en Irán.
La cobertura difundida sobre el caso también recoge que el expediente sostiene que la operación habría estado respaldada por el Estado y orientada contra objetivos en distintos países.
El alcance de la campaña atribuida al grupo
La acusación sitúa el inicio de la campaña en 2013 y afirma que se extendió durante varios años. En ese periodo, los acusados presuntamente sustrajeron más de 31 terabytes de información académica y propiedad intelectual, además de vulnerar 8.000 cuentas de correo electrónico.
En Estados Unidos, los ataques habrían afectado a 144 universidades, 42 empresas privadas y cinco agencias gubernamentales, entre ellas el Departamento de Trabajo y la Comisión Federal Reguladora de Energía.
Fuera de ese país, el expediente menciona 178 universidades, 11 empresas extranjeras y al menos dos organizaciones no gubernamentales. En total, las universidades afectadas superarían las 300.
Las autoridades estiman en USD $3.400 millones los daños y las pérdidas atribuidos a la operación.
El papel que los fiscales atribuyen a Barati
Los documentos judiciales citados señalan que Barati habría ayudado a monitorear el avance de los hackeos contra universidades y a elaborar listas de objetivos para el sector privado.
La acusación sostiene además que los integrantes del grupo entregaron al gobierno iraní los datos robados y el acceso ilícito a cuentas y sistemas. Según esa versión, la información terminó beneficiando al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y a otras organizaciones y universidades iraníes.
El caso seguirá su curso en el tribunal federal de Nueva York, donde deberán revisarse las pruebas y los cargos contra Barati y los demás acusados.




