Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, planteó durante su campaña que su política hacia Venezuela no incluirá un trato directo con el gobierno de Delcy Rodríguez, sino un respaldo a la oposición, una coordinación estrecha con Estados Unidos y controles migratorios más estrictos.
Relación con Caracas y respaldo a la oposición
En distintas entrevistas y pronunciamientos públicos, el dirigente sostuvo que, de llegar al poder, Colombia no mantendría una interlocución directa con el Ejecutivo venezolano. La línea que defendió se aparta de la impulsada por el gobierno de Gustavo Petro, que promovió la normalización de las relaciones diplomáticas y comerciales tras la reapertura fronteriza de 2022.
Durante una entrevista radial al comienzo de la contienda electoral, De la Espriella fue tajante al rechazar cualquier encuentro con la vicepresidenta venezolana. «Yo no me veo sentado con Delcy. Yo con esa plaga no me siento, no hay ninguna posibilidad», dijo.

Más adelante explicó que cualquier comunicación oficial con Venezuela sería canalizada a través del Departamento de Estado de Estados Unidos, al considerar que Washington encabeza el proceso de transición democrática en el país. Esa misma visión fue respaldada por su vicepresidente, José Manuel Restrepo, quien afirmó en una entrevista para NTN24: «Nosotros no vamos a tener interacción con la señora Delcy Rodríguez; nuestra interacción con Venezuela será por la vía de los Estados Unidos de América».
Venezuela como oportunidad económica
Además del componente político, De la Espriella ha insistido en que la crisis venezolana puede abrir espacio para el sector privado colombiano. En una entrevista en W Radio, señaló que la destrucción del aparato productivo del vecino país permitiría que empresarios colombianos abastezcan ese mercado.
«Lo de Venezuela es fantástico para Colombia. El mejor plan de desarrollo es que empecemos nosotros a proveer a Venezuela todos los bienes y servicios que ellos no pueden producir», afirmó. También planteó que el intercambio binacional podría devolver a Venezuela el peso que tuvo como uno de los principales socios comerciales de Colombia, en especial para las zonas fronterizas.

En sus declaraciones también expresó apoyo a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado. Ese alineamiento político ha sido vinculado, además, con la admiración que ha manifestado por líderes como Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele.
Postura migratoria
En materia migratoria, el presidente electo dijo que no permitiría el ingreso a su país de personas consideradas peligrosas para los niños y prometió controles estrictos desde el inicio de su gestión. Aunque reconoció el aporte de los migrantes venezolanos que entraron por pasos habilitados, mantuvo una postura dura contra quienes estén en condición irregular o involucrados en hechos delictivos.
Con su llegada a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto, la política colombiana hacia Venezuela apunta a un giro frente a los últimos años. El eje de esa orientación, de acuerdo con lo expuesto durante la campaña, estará basado en el apoyo a la transición democrática venezolana, el fortalecimiento de la alianza con Estados Unidos y el aprovechamiento de eventuales oportunidades económicas derivadas de la reconstrucción del país.
