Para Pekín, Taiwán es un portaaviones insumergible que controla uno de los principales accesos entre el mar de China y el océano Pacífico.

El cerro continuo

Con cinco buques de guerra al día, la Armada china mantiene un perímetro constante alrededor de Taiwán. Según un análisis de la Armada china, los buques permanecen aproximadamente dos semanas antes de ser relevados por otros, acumulando experiencia en un escenario que podría convertirse en un futuro campo de batalla.

La presencia constante obliga a Taiwán a responder repetidamente con sus propias unidades navales y guardacostas, generando un desgaste que permite a Pekín recopilar información sobre sus movimientos y tiempos de respuesta.

Objetivo estratégico

El nuevo paso consiste en extender la presión hacia la costa este de Taiwán mediante patrullas de la Guardia Costera, una zona de intenso tráfico marítimo. Según un informe de la Guardia Costera, los guardacostas chinos no actúan solo como fuerza policial marítima, sino que también recaban datos de buques mercantes, ejerciendo una autoridad que Taiwán rechaza.

Con esta estrategia, China busca aumentar gradualmente la intensidad de sus patrullas y ampliar las zonas de operación, convirtiendo el aislamiento en una realidad cotidiana sin disparar un solo tiro.

Para ilustrar la magnitud del cerro, ver imágenes en la galería.