La apertura de un proceso de negociación promovido por Estados Unidos entre el gobierno de Delcy Rodríguez y una delegación de la oposición ha desatado una profunda crisis interna en el oficialismo. Diversos voceros de sectores radicales del chavismo han manifestado su rechazo al diálogo, llegando a calificar de traidores a los líderes del proceso.

Fricciones y acusaciones de traición

El diputado Francisco Arias Cárdenas cuestionó la legitimidad de las decisiones que se tomen en el marco de estas conversaciones, señalando que el Departamento de Estado de Estados Unidos podría estar dictando los términos de un acuerdo a espaldas de la población. Por su parte, la legisladora Iris Varela rechazó abiertamente la propuesta de diálogo durante una manifestación en el centro de Caracas, donde se quemaron banderas de Estados Unidos e Israel.

El agitador mediático Mario Silva también se pronunció contra el proceso, asegurando que la transición planificada por Washington ya está en marcha y acusando a miembros del oficialismo de buscar salidas individuales para salvarse.

La estrategia de la supervivencia política

Ante la división interna, Francisco Ameliach, secretario de Seguridad y Defensa del PSUV, publicó un ensayo donde sostiene que, en la coyuntura actual, el oficialismo no tiene otra opción que aceptar los términos de la negociación forzada de 2026.

Ameliach vinculó la situación actual con el pragmatismo histórico de Simón Bolívar en 1825 y la rendición de Hugo Chávez en 1992, argumentando que la inminencia de una intervención militar tras los sucesos del 3 de enero de 2026 —que resultaron en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores— obliga al liderazgo a aplicar una estrategia de supervivencia nacional.

El factor petróleo como herramienta de presión

El dirigente del PSUV destacó que la crisis en Medio Oriente y la inestabilidad en los suministros globales de crudo otorgan a Venezuela un margen de maniobra estratégico. Según Ameliach, la necesidad de asegurar fuentes de petróleo estables convierte la operatividad de la industria venezolana en un interés mutuo para el país y para Estados Unidos.

El parlamentario concluyó que replegarse ante una fuerza superior, aprovechando la relevancia de las reservas de petróleo del país, es la vía para garantizar la existencia de la República en el escenario geopolítico actual.