El nuevo ciclo de negociaciones entre el chavismo y la oposición, previsto para el 1 de agosto, comenzó a generar presión dentro del sector antichavista luego de que Henrique Capriles reclamara que María Corina Machado tenga un lugar en ese proceso. La discusión gira en torno a la representación opositora en una ronda de conversaciones que, según lo anunciado, estará orientada a la reconstrucción institucional y a la ruta electoral.
La exigencia de Capriles
Capriles sostuvo en sus redes sociales que “cualquier proceso de negociación no puede ser un cálculo de alguien o contra alguien o para excluir a alguien”. Añadió que “una negociación excluyendo a María Corina Machado y lo que representa estará condenada a fracasar”, por lo que llamó a la unidad dentro de la oposición.
El dirigente, que ha mantenido diferencias con la estrategia política de Machado y quedó fuera de la Plataforma Unitaria, se pronunció en momentos en que crece el debate sobre quién debe encabezar el diálogo con el chavismo. Su mensaje se produjo en medio de las definiciones que han tomado forma para este nuevo intento de transición política, en el que Washington ha tenido un papel determinante al escoger interlocutores.
Machado y la representación opositora
Por la oposición participará Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, mientras que el chavismo estará representado por Jorge Rodríguez. Sin embargo, la exclusión de Machado ha sido interpretada por varios actores como un punto sensible dentro del proceso, especialmente porque cuenta con el mayor respaldo popular entre los referentes opositores mencionados en la discusión.
Días antes, Henry Ramos Allup también había planteado una posición similar. En una entrevista con La Gran Aldea, afirmó que “María Corina tiene que estar en el proceso, aunque no sea físicamente, porque ella es un factor determinante dentro de la oposición”. A su juicio, intentar sacarla de la ecuación no tendría sentido y afectaría la legitimidad de cualquier acuerdo que busque apoyo dentro del bloque antichavista.
La entrada de Figuera como negociadora autorizada por Estados Unidos ha sido uno de los puntos más comentados en la oposición. Machado y los partidos que la respaldan mantienen conversaciones desde hace una semana, pero todavía no fijan una posición pública sobre la agenda que llevarán Figuera y Rodríguez. Figuera, por su parte, ha insistido en que su papel será institucional y que no pretende sustituir el liderazgo de Machado.
Antes de que Washington moviera esa pieza, Machado contaba con el respaldo de la coalición opositora para encabezar las conversaciones, un punto recogido en el Manifiesto de Panamá firmado por las principales organizaciones del sector. En paralelo, el chavismo ha acusado a Machado de haber solicitado una intervención militar de Estados Unidos y le exige rendir cuentas ante la justicia venezolana. La discusión se mantiene abierta mientras se acerca la fecha fijada para el arranque del proceso.
