La Asamblea Nacional de 2015 y representantes del chavismo se sentaron frente a frente para instalar una mesa de trabajo que, por ahora, apenas discute la agenda y no muestra acuerdos concretos. El encuentro se centra en tres puntos: atención a las víctimas del terremoto, fortalecimiento de la democracia y garantías y derechos políticos.
Una mesa que todavía no se parece a una negociación
Para María Puerta Riera, doctora en Ciencias Sociales y profesora asistente del Valencia College, es demasiado pronto para hablar de una transición democrática. La académica considera que el proceso está en su fase inicial, cuando apenas se construye la agenda, y que eso podría abrir espacio para discutir la redefinición de la estructura de los poderes públicos en Venezuela.
Puerta Riera insistió en que no ve elementos suficientes para afirmar que ya exista un proceso de transición. En paralelo, la presidenta de la AN de 2015, Dinorah Figuera, ha dicho que el objetivo es renovar el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia, mientras desde el chavismo, Diosdado Cabello ha repetido que no aceptarán un proceso para «capitular».
El internacionalista Luis Peche Arteaga coincidió en que no corresponde llamar negociación a lo que ocurre en la mesa. Según dijo, las partes hablan de diálogo, iniciativa o mesa de trabajo, pero no de negociación, y ese término no aparece en los comunicados emitidos desde el 1 de agosto.
Washington marca el ritmo y pone las condiciones
Peche Arteaga sostuvo que el peso de Estados Unidos es determinante en todo el proceso. A su juicio, Washington fija las reglas, las condiciones y también la evaluación de los avances, por lo que la definición de los acuerdos quedará bajo su mirada.
Las delegaciones ya han tenido dos sesiones de trabajo. La primera fue en el salón de convenciones del Parque Simón Bolívar, en la base aérea La Carlota, donde no dejaron entrar a periodistas; solo permitieron fotógrafos acreditados y prohibieron llevar teléfonos móviles.
Tras esa reunión se definieron los principios de una agenda de tres puntos, que luego fueron recogidos en un comunicado conjunto y en otro de la AN de 2015. Entre esos principios aparecen beneficios para Venezuela, respeto a la soberanía popular, protección de los derechos humanos y protección de los derechos políticos de todas las fuerzas.
Más adelante, Puerta Riera recordó que un nuevo Consejo Nacional Electoral y un nuevo Tribunal Supremo de Justicia serían señales clave para hablar de un cambio real. Peche Arteaga, por su parte, remarcó que el tutelaje estadounidense es lo que hoy marca las acciones de las partes en la mesa.
El investigador senior no residente del Atlantic Council, Geoff Ramsey, recordó en junio que en el primer gobierno de Donald Trump se publicó el documento Marco de transición democrática para Venezuela, donde se delineaban pasos para un cambio político en el país.
Ramsey señaló que ese marco contemplaba elecciones competitivas y un Consejo de Estado con representación de ambas partes, aunque hoy la Casa Blanca niega esa figura. Aun así, el analista dijo que el documento deja ver la idea de una ruta de estabilización y recuperación hacia una transición democrática.
La mesa, la número 18 desde que el chavismo llegó al poder en 1999, seguirá sesionando todos los días hasta el 12 de agosto. Por ahora, sin embargo, los delegados no han anunciado avances sustanciales.
