Pitoquito

Te presentamos 11 reglas para ganar y saber perder

Pitoquito consiguió muy molesto a Meñique porque su equipo había perdido el juego de fútbol, ante la situación Clementina le explicó a Meñique que es importante aprender a perder y entender que no siempre gana.

Ante la situación Pitoquito y sus amigos conversaron la la psicóloga Yajaira Nucette para pedirles recomendaciones a fin de aprender a gestionar la derrota y la frustración que esta conlleva perder. Y te invitan a leer esta importante información para que aprendas de cada situación y tener una autoestima óptima.

Ganar y saber perder es una regla que define a grandes líderes y exitosas mujeres y hombres de nuestro entorno.  Sabemos que el objetivo que nos proponemos todos como papas es que nuestros hijos sean uno de ellos.

 

 

Nada como la alegría de ver sus logros y satisfacciones en los distintos contextos de vida. Cada triunfo lo hacemos nuestro de algún modo y también lo disfrutamos. Pero en ese continuo que es la vida nuestros hijos seguramente se enfrentarán a situaciones donde ganarán y perderán y quizá lleguen incluso a frustrarse. De nuestro comportamiento dependerá mucho el cómo lo enfrenten y procesen para sus constantes retos futuros.

La tolerancia a la frustración es una de las características de la Inteligencia emocional según Daniel Goleman, psicólogo estadounidense quien creo la teoría que nos habla de la importancia que para el ser humano tiene aprender a manejar sus propias emociones en función de lograr no solo ser exitoso sino una persona más equilibrada y feliz.

Hay que saber distinguir también lo que es una intolerancia a la frustración de una reacción normal de un niño por haber perdido. Si su reacción solo expresa su malestar, si se desanima y no quiere seguir jugando, es completamente normal. Lo que no es normal es la agresividad, los gritos, insultos, el no querer jugar a algo porque saben que perderán. Estas reacciones se producen por sentimientos de ira intensos que no saben cómo deben gestionar. Allí los papas jugamos un papel fundamental:

 

 

Valorar y respetar los esfuerzos de tus hijos. Enséñale a tu hijo a enfrentar las consecuencias de sus elecciones, no lo disculpes ni sobreprotejas cuando las cosas no salgan bien, pues estarás evitando que experimente un valioso aprendizaje para la vida. Por pequeño que sea es capaz de afrontar las consecuencias de sus elecciones, tanto negativas como positivas. Tolerar la frustración y enseñarles a continuar, es una de las cosas más valiosas que en el mundo de hoy en día les podemos enseñar. Mostrarle que todos los actos tienen una consecuencia. Cada vez que disculpamos sus actos o interferimos para que no disfrute de sus victorias o perdidas le impedimos que crezca o se fortalezca. Evita hacerle sentir que para ti es más importante el resultado de ganar que el proceso que vive y los esfuerzos que invierte en la actividad o juego. Permítele que exprese su frustración y escúchale. Exígele su mayor esfuerzo pero aliéntalo. Tu hijo no es solo el resultado. Él es un tesoro en pensamientos y sentimientos que contarte. Si se presentan en gran intensidad obviar sus berrinches y esperar que se calme para explicarle lo negativo de su actitud y especialmente como mencionamos escúchele. Dele alternativas de conductas más asertivas. Desde pequeño es importante que escuchen que a veces se pierde y a veces se gana. Que ambas son parte importante de la vida y los aprendizajes. Así lo entienden y viven los líderes. Jamás lo ridiculices u ofendas cuando pierda. Todo lo contrario refuérzale cuando y no se moleste con él. Cuando el pequeño pierda y no muestre berrinche, debemos reforzarle, continuar jugando con él, dejarle que elija otro juego y hasta ponérselo fácil para que gane en la siguiente ocasión. Somos ejemplo. Tengamos una actitud abierta y positiva tanto cuando ganamos como cuando fracasamos. Si ofendemos y gritamos al perder ellos seguramente copiaran ese modelo de conducta. Jueguen y vuelvan a jugar juntos. Desde muy pequeño los juegos son excelentes herramientas y mejor escenario para aprender juntos que así es la vida. Unas veces se pierde y otras se gana. Y hay que volver a intentar. Con entusiasmo y mucho compromiso. Al final saber perder también es bueno, es aprender una lección que si se aprovecha, se puede sacar de ella una buena experiencia e incalculables beneficios. Nuestra meta es que la familia vea la perdida como un aprendizaje de la vida y no como un atentado a su autoestima.  

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