Un niño seguro de sí mismo es aquel que se conoce bien y confía en sus propias emociones, en sus deseos, en sus habilidades y talentos. Es aquel que está claro que existen problemas y dificultadas pero es capaz de sacar los menor de cada experiencia para aprender y crecer.
Con estas habilidades el niño no nace, sino que se forjan a través de una crianza respetuosa, constructiva y con el ejemplo, es la actitud de los padres el verdadero marcador para lograr un niño con alto autoestima, seguro de sí mismo y feliz de la vida que tiene.
Explica la docente Esperanza Martínez que las familias bien equilibradas ayudan a desarrollar en sus hijos autocontrol, confianza y autoestima. “Es importante educar la inteligencia emocional desde niños para que el día de mañana sean adultos felices, seguros y exitosos, capaces de afrontar lo que la vida les presente”.
Un niño seguro no se burla de los demás o intenta restregar a los demás sus éxitos; no se jacta de sus cualidades, ni las aprovecha para dominar a los demás.

