La mentira es un mecanismo de defensa que usamos las personas de manera natural en diferentes situaciones como pueden ser el evitar ser juzgados, proteger nuestra autoestima.
Este mecanismo es innato, pero también se puede enseñar. En el caso de los niños son los padres, sobre todo, los que sirven de espejo y de modelo a imitar.
Destaca la psicóloga Vanessa Muñoz (Psico_kids) que la conducta de mentir alarma enormemente a los padres ya que se asocial el acto con falta de honestidad, pérdida de confianza y ruptura en las normas de convivencia.
La psicóloga precisa que “es importante primero determinar la CAUSA de la mentira y revisar la edad de nuestro pequeño para saber qué acciones tomar. Los niños más pequeños tienen una imaginación muy vívida ya menudo tienen un tiempo difícil separar su mundo de fantasía del mundo real, y los niños más grandes pueden mentir para evitar regaños y consecuencias desagradables”.
Si en casa están presentando la situación la especialista infantil recomienda a los papás:
1. No pierdas la calma. Confronta al niño con la verdad sin perder los estribos.
2. Recompensa la honestidad y brinda espacios para que este valor surja. Si castigamos de inicio la mentira no le damos la oportunidad al peque de decir la verdad.
3. Las consecuencias por decir mentiras deben ser conocidas por el niño, así sabrá a qué atenerse.
4. Cree oportunidades de aprendizaje. Todos aprendemos de nuestros errores, así que hable con su niño sobre porqué mintió y sobre lo que pudo haber aprendido de la situación.
5. Practique con su hijo cómo decirle que no a situaciones que los meterán en problemas. A veces la presión de grupo hace que se comentan errores y se incurra en la mentira.
6. Sea un modelo de comportamiento. No podemos exigirle a nuestro peque honestidad si nuestras conversaciones diarias están plagadas de mentiras blancas. Ojo con esto!
Se el mejor ejemplo para tu hijo y mantén una comunicación abierta y de seguro el problema se resolverá.
